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  • El 04 de septiembre próximo se cumplen 50 años del triunfo de Salvador Allende y la Unidad Popular. Para celebrar este histórico acontecimiento, más de 50 organizaciones sociales se han reunido con el fin de realizar un programa de actividades conmemorativas bajo el lema “Por un pasado lleno de futuro”.
  • El día de la elección de Salvador Allende emitiremos un espacio cultural multiplataforma, que contará con la participación y saludos de artistas chilenos e internacionales.

La grave crisis social y sanitaria que enfrenta Chile ha desnudado al modelo que agrede a los sectores populares y hace evidente la necesidad de recordar el triunfo del pueblo junto al Presidente Salvador Allende hace 50 años, y lo significativas que fueron las medidas aplicadas en ese período.

Porque se trata de un pasado lleno de futuro, más de 50 organizaciones movimientos sociales, representativas del arte, la cultura, de las y los trabajadores y los partidos políticos se han convocado para desarrollar un programa especial “50 años UP: Un pasado lleno de futuro”, el viernes 04 de septiembre de 2020, a las 20 horas, vía redes sociales, medios de comunicación, radioemisoras y medios digitales.

Con creatividad y trabajo colectivo se desarrollarán diversas iniciativas con las cuales se irá reconstruyendo una historia que tiene vínculos profundamente valiosos con el presente que vive nuestro país.

La experiencia de la Unidad Popular y el gobierno de Salvador Allende están marcados por la audacia constructiva, por la pasión por una vida mejor y por el heroísmo de quienes defendieron con sus vidas este proyecto. Hoy, aquellas 40 medidas que constituyeron el Programa del Gobierno Popular cobran mayor vigencia especialmente en lo que se refiere a pensiones dignas, salud, cultura y educación.

Convocamos a quienes vivieron el proceso, a los jóvenes que han encontrado en la figura del Presidente Allende y la Unidad Popular un referente de honestidad, valentía y consecuencia a crear durante el mes de agosto hasta el 04 de septiembre, una gran cadena en redes sociales, medios de comunicación y movimientos sociales que demuestren nuestra fuerza y convicción.

Instamos a todos y a todas los periodistas y a los diversos trabajadores de las comunicaciones a sumarse a esta jornada de memoria y lucha por construir un país mejor.

Nuestro correo electrónico es: comunicaciones.50allende@gmail.com

Comunicado celebración 50 años de la Unidad Popular

La tarde del viernes 29 de Julio de 1973, el Presidente Salvador Allende, desde uno de los balcones del Palacio de La Moneda, se dirige a la multitud congregada en la Plaza de la Constitución:

Pueblo de Chile:

Queridas compañeras y estimados compañeros de Santiago:

He asumido la responsabilidad de convocar al pueblo para informarle. Por lo tanto, pido que me escuchen, porque es fundamental que cada uno de los que está aquí y los que me escuchan por la radio, tengan conciencia cabal de lo que ha sucedido y además comprendan la tarea que tienen que cumplir desde hoy hacia el futuro.

Por eso pido no se me interrumpa ni con aplausos, ni con gritos, ni con consignas. El momento  es demasiado duro y la responsabilidad que tengo me obliga a pedir más que nunca que el pueblo comprenda cuanto espero de su serenidad y de su firmeza.

Deseo rendir homenaje a los que han caído. Fundamentalmente, rindo homenaje a las fuerzas leales del Ejército de Chile, de la Armada Nacional y de la Aviación (Aplausos) en el sargento Rafael Villana, asesinado en la puerta del Ministerio de Defensa. Trabajaba en la 2ª División del Ejército, el Cuartel General al mando del General Sepúlveda.

Rindo homenaje a 5 civiles que perdieron su vida como consecuencia de la actitud artera, antipatriota, contraria a la Doctrina de las Fuerzas Armadas, del grupo insurgentes. A Leontina Reyes, a Victoria Sánchez Carrasco, periodista; a Leonardo Henrichsen, periodista extranjero; a Luciano Caro y a Carlos Fuentes. Destaco que hay en la Posta Central 5 heridos graves; uno en el Hospital del Trabajador y otro en la Posta 3. En total, 7 civiles. Y hay en el Hospital Militar 11 heridos graves, pertenecientes a las filas del Ejército. Hay 14 civiles, también heridos a bala, de mediana gravedad.

Quiero que sepan, que además de informarles, los he llamado para que, con el calor y la firmeza revolucionaria del pueblo, rindan homenaje a las Fuerzas Armadas de Chile, a las fuerzas de Carabineros y de Investigaciones, que con su actitud aplastaron la tentativa sediciosa.

Ahora paso a detallar los hechos acontecidos. A las 8:55 horas fui llamado por el Subsecretario del Interior, compañero Daniel Vergara (Aplausos) quien me dijo una sola frase que lo revelaba todo:

«Compañero Presidente, tenemos tanques aquí, frente a La Moneda, en la Plaza de la Constitución. Están disparando y se me informa que hay otros tanques rodeando La Moneda. Sepa, Presidente, que todos los que estamos aquí sabremos cumplir con nuestro deber«. (Aplausos).

Minutos después, el Sargento 2°que forma parte de la Guardia de La Moneda, del grupo de Carabineros, subía a izar, junto con un Carabinero, la insignia de la Patria en medio de las balas. (Aplausos).

Sus nombres: Mario Humberto Reyes, Sargento 2° y Luis Venegas Jara, Carabinero. (Aplausos)

¿Qué había ocurrido? Un grupo del Regimiento Blindado N°2, al mando del ex Comandante Souper, ‐que debía ser removido hoy día de su cargo y que está encarcelado y definitivamente removido (Aplausos); la Justicia Militar determinará la sanción que a él y sus cómplices habrá que aplicar (Aplausos) rodeó La Moneda.

Ayer el General Sepúlveda, Jefe de la Segunda Zona, denunció en la mañana hechos comprobados, que demostraban que un grupo muy reducido de Oficiales, había intentado en la mañana del miércoles sacar este mismo Regimiento. Su denuncia, hecha en rueda de Prensa, mereció el sarcasmo y la befa de los diarios reaccionarios y declaraciones contrarias suponiéndose y sosteniendo en esas declaraciones de los adversarios al Gobierno, que esto era una maniobra nuestra para querer  evitar que se siguiera investigando el incidente ocurrido en Costanera al General Prats, quien fuera tan  burda, injusta, y torpemente criticado por radios y prensa de oposición por la actitud que había tenido.

Ahora los hechos prueban que el Gobierno no engaña ni miente.

Ayer en la tarde concurrió al Senado el Ministro de Defensa y entregó los antecedentes que teníamos en nuestro poder.

En esa Sesión dijo que no se daba crédito a lo que expresaban los Ministros, si bien se podía creer en lo que afirmaba el Jefe Militar. Ante esa actitud, el Ministro de Defensa se retiró del Senado, dejando en claro una vez más que este Gobierno dice y dirá siempre la verdad. (Aplausos).

Siguiendo la información, debo señalar que el grupo sedicioso disparó reiteradamente contra el Palacio Presidencial. Y, además, lo hizo contra el Ministerio de Defensa. Están parcialmente destruidas las oficinas del Ministro de Defensa y varias que ocupan Generales de la República. Ellos sabían que  dentro del Ministerio estaba el Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea General Ruiz, el Comandante en Jefe de la Armada, Almirante Raúl Montero, y los Jefes y Oficiales de esa repartición.

El General Prats había partido desde su casa, primero a la Escuela Militar y de allí al Regimiento Tacna.

Después relatare las medidas que tomara. Solo quiero destacar que hay extraordinarios  daños en el Ministerio de Defensa. Un tanque derrumbo la puerta y se disparó dentro del Ministerio el cañón de ese tanque; hay numerosísimos impactos en el frontis del edificio. De la misma manera que hay más de 500 impactos en La Moneda. Han sido prácticamente destruidas 16 oficinas de la Cancillería y rotos más de un centenar de vidrios.

Cuando estaba ocurriendo esto, yo ya había tomado contacto con el Ministro de Defensa, con el Comandante Ruiz, con el Almirante Montero y con el Director General de Carabineros Subrogante, General Viveros. En ese momento me llamo de nuevo Daniel Vergara.

Me dijo:

«Presidente, hemos recibido una orden de rendirnos por parte de los amotinados. La decisión nuestra ‐y aquí está el Oficial de Carabineros al mando de la Guardia de Palacio‐ es no hacerlo«.

Le dije:

«hay una frase histórica que va a repetir el Teniente Pérez, como respuesta a la insolencia de los sublevados. Dígale lo que le dijo la historia: ‘LA GUARDIA MUERE, PERO NO SE RINDE, MIERDA’«. (Aplausos).

Rindo homenaje a la Guardia de Palacio, formada por Carabineros (Aplausos), y al joven  Teniente de guardia, señor Pérez. Rindo homenaje a los Detectives de Investigaciones que estaban aquí en La Moneda y que tomaron rápidamente los sitios para combatir. (Aplausos). Rindo homenaje al personal de servicio de La Moneda: ninguno de ellos pretendió salir, al contrario, dijeron que se quedarían. La mayoría de ellos son suboficiales, de la Armada de Chile. (Aplausos).

Rindo homenaje a los pocos funcionarios y funcionarías que estaban en el Palacio Presidencial tanto en oficinas del Ministerio del Interior de la Presidencia o del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Y, rindo homenaje a una muchacha periodista, Verónica Ahumada, con quién hablé cuatro veces, y a quien instaron a que se fuera.

Ella dijo:

«estoy aquí para informar al Presidente«. (Aplausos).

Mientras sucedían estos hechos en torno al Ministerio de Defensa Nacional, a la Dirección General de Carabineros, contra la cual se disparó estando allí el Director Subrogante y General de  Carabineros; mientras sucedían estos hechos ‐repito‐ el Comandante en Jefe del Ejército, junto con los  Generales Pinochet, Pickering, Urbina y Sepúlveda, trazó el plan para reprimir a los subversivos, y  ordenó la movilización de los Regimientos, Buin, Tacna, Escuela de Suboficiales, Escuela de Infantería, Escuela de Telecomunicaciones y Escuela de Paracaidistas. (Aplausos). Y el propio General Prats concurrió a la cabeza de la Escuela de Suboficiales. De la misma manera, que el Director General de  Carabineros había movilizado el grupo especial y las tanquetas; se habían ocupado de mandar dos batallones y seis tanquetas a Tomás Moro, Casa de los Presidentes de Chile, donde estaba yo en contacto permanente.

Y desde allí llamé al Pueblo dos veces por radio. Primero, para señalarles que tuvieran confianza en las Fuerzas Armadas, en Carabineros e Investigaciones, y segundo para decirles que ocuparan las empresas, las industrias; que estuvieran en los centros de trabajo, que los dirigentes y los militantes partidarios en sus centros, en sus casas políticas, y que además el pueblo se agrupara en cuatro o cinco sectores que señalé, para que estuvieran prestos y por si acaso necesitábamos su presencia para combatir junto a los soldados de Chile (Aplausos).

Llegados al centro de Santiago, por el sector de la Alameda, la Escuela de Suboficiales, de Infantería, de Telecomunicaciones, y la Escuela de Paracaidistas; avanzaba por la Estación Mapocho  para hacer una indicación geográfica el Regimiento Buin, encabezado por su Comandante y dirigido por  el General Pinochet.

En ese momento, también el General Pickering, Jefe de los Institutos Militares, venía avanzando con otra columna junto al Ministro de Defensa. Llegando el General Prats a la Alameda, hubo un hecho  que la historia recogerá. Solo, con dos oficiales cuyas armas apuntaban al suelo, habló con cuatro de los que ocupaban los tanques sublevados y le entregaron sus armas y respetaron su alta jerarquía militar. Al llegar al quinto tanque, el Oficial que estaba allí le dijo:

No me rindo General”, y pretendió usar su arma. El ayudante del General Prats, Mayor Zabala, le salvó la vida al apuntar al Oficial sublevado y al arrebatarle el arma. (Aplausos).

Qué gran lección para aquellos que horas antes habían motejado e injuriado al Comandante en Jefe del Ejército y en él a la institución que dirige, por la actitud que había tenido allí en la Costanera. El General Prats obtuvo solo la rendición de la mayoría de los tanques. Tres de ellos escaparon, sembraron el pánico, fueron rodeados por fuerzas al mando del General Sepúlveda en colaboración con Fuerzas de Carabineros, y fueron a entregarse al Regimiento que habían sublevado, que ya estaba en manos leales, con el General Bonilla y el nuevo Comandante señor Ramírez, a la cabeza de ese Regimiento. (Aplausos).

Me vine por Morandé con los tres Comandantes Edecanes y un grupo de Carabineros y, por cierto, con tres tanquetas, “por si acaso”.

Llegué en los momentos en que todavía había francotiradores en el Ministerio de Hacienda. Y fui recibido en la puerta de La Moneda por el General Prats, el Director General de Carabineros y el  General Pinochet. Quiero señalar también, que cuando el General Prats había ya hecho que se rindieran 5 tanques, salieron también desde el Ministerio de Defensa, para acompañarlo, en una actitud solidaria y viril, el Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea, General César Ruiz y el Almirante, Comandante en Jefe de la Armada, Raúl Montero. (Aplausos).

Estaba saludando al General Prats y todavía sonaban algunos disparos y más de 20 dieron en La Moneda, especialmente en el sector de Teatinos. Luego Santiago tomaba, aparentemente, el rasgo de una ciudad tranquila. Sin embargo, facciosos dinamitaron la planta transmisora de Radio Portales y la destruyeron; y civiles, coludidos e instigadores, cómplices, cobardes, están golpeando ahora puertas de las Embajadas para refugiarse y escapar de Chile. (Pifias).

Juzgue el pueblo la actitud de estos brabucones que después de tratar de barrenar ‐y solo lo consiguieron en parte mínima‐ la disciplina de las Fuerzas Armadas, después de pretender utilizarlas, cuando llega el momento de estar siquiera junto a los que se habían levantado, arrancaron, se  escondieron, y ahora pretenden eludir la acción de la Justicia. Espero que no lo consigan.

Como era de esperarse, la inmensa mayoría pertenece a la asociación ilícita, mal llamada Patria y Libertad. (Pifias).

Desde hoy los llamaremos la antipatria y la cobardía. El pueblo debe recordar que en el gran acto que realizáramos el jueves 21 expliqué que este país estaba potencialmente en insurrección y al borde de la guerra civil. Que los sectores de la alta burguesía y del fascismo coludidos con intereses  foráneos, pretendían poner atajo a la marcha del Gobierno e impedir la consolidación en el campo económico del Gobierno Popular.

Hice presente la campaña por ellos desatada, los hechos por ellos  desatados y las campañas realizadas, desde el punto de vista de lo que ellos llaman pretenciosamente ideológico. Exponiendo impúdicamente sus ideas reaccionarias, sus concepciones típicamente fascistas y desatando toda una acción de calumnias, mentiras y odios, y haciendo blanco, de ello a los partidos populares, a la Unidad Popular, a las Fuerzas Armadas, al Cuerpo de Carabineros, a Investigaciones. Tratando de minar la base política del Gobierno y las instituciones fundamentales de la República. Señalé cómo querían paralizar al Estado, negándole las Leyes esenciales que se necesitan para hacer  frente a la hora difícil por que atravesamos y tendremos que pasar.

Hice presente que era para nosotros una preocupación básica el obtener leyes que permitieran tomar las medidas para atajar el proceso inflacionista e impedir que éste cayera en una vorágine incontrolada. Y destaqué el despacho de Leyes sin financiamiento y la negativa a dictar la Ley sobre delitos económicos.

De la misma manera que hice  un recuento de las acciones terroristas desatadas tratando de crear el pánico, destruyendo locales partidarios, atentando contra militantes de la Unidad Popular o de la izquierda. En resumen, señalé que vivíamos los mismos días aciagos que viviéramos entre el 4 de septiembre de 1970 y el 3 de noviembre, que culminara con el asesinato del General Schneider.

Como hubieran deseado hacer lo mismo ahora. Por eso concentraron su odio en contra del Comandante en Jefe del Ejército, que fuera Ministro del Interior en los días duros de octubre, que fuera Vicepresidente de la República y que es el símbolo de un soldado leal a la doctrina de las FF.AA. de Chile, y leal al pueblo de Chile. (Aplausos).

Yo sé perfectamente bien ‐y lo he dicho‐ que no todos los opositores tienen una actitud artera, pro fascista y han querido estar junto a los golpistas. Se han negado a ello y hay que destacarlo. Otros  hablan  de democracia y de Constitución. Usan la palabra democracia para ocultarse  y protegerse, pero  actúan violando la Constitución y son antidemocracia y pro fascistas. Ya el pueblo los conoce y los seguiremos denunciando. (Aplausos).

Compañeros, ya sabe el pueblo lo que reiteradamente le he dicho. El proceso chileno tiene que marchar por los cauces propios de nuestra historia, nuestra institucionalidad, nuestras características, y por lo tanto el pueblo debe comprender que yo tengo que mantenerme leal a lo que he dicho, haremos los cambios revolucionarios en pluralismo, democracia y libertad, lo cual no significa ni significará tolerancia con los anti demócratas, tolerancia con los subversivos y tolerancia con los fascistas, camaradas. (Aplausos).

Compañeros, de la misma manera que siempre le he hablado al pueblo le hablo hoy día. Yo sé que lo que voy a decir es posible que no les guste a muchos de Uds., pero tienen que entender cuál es la real posición de este Gobierno: no voy ‐óiganlo bien y con respeto‐ no voy a cerrar el Congreso, porque sería absurdo. No lo voy hacer. Pero si es necesario, enviaré un proyecto de Ley para llamar a un plebiscito para que el pueblo se pronuncie. (Ovación).

Ahora deseo que el pueblo cumpla el compromiso que contrajo el jueves 21. Mañana de nuevo las usinas a levantar su humo para saludar a la Patria libre; de nuevo al trabajo‐ a recuperar las horas que significó el paro del jueves; mañana cada uno de Uds., a trabajar más, a producir más, a sacrificarse más por Chile y por el pueblo.

Y enseguida, como se lo dijera también, a sacar la experiencia, justa del paro de octubre y de la tentativa sediciosa de hoy día. Pero antes quiero señalar que desde lejos llegaron voces fraternas, parar decir que estaban junto a Chile. Hablé con el Presidente de Argentina quién me llamara para decirme que su Pueblo, su Gobierno y el General Perón estaban junto a Chile en este momento. (Aplausos).

Me llamó también el Presidente de México, Licenciado Luis Echeverría, para decirme: “Presidente, el Pueblo de México y nosotros, estamos junto a su Pueblo y junto a Uds.«.

Y el cable y el teléfono trajeron las palabras de Cuba. (Aplausos).El Comandante y amigo Fidel Castro estaba allí para decirme:

«Sé que Uds., van a vencer. El Pueblo y las Fuerzas Armadas juntas siempre triunfaran. Tenemos plena confianza en el Pueblo de  Chile y en ti, Compañero Allende«. (Aplausos).

Y desde lejos, desde muy lejos, interpretando el sentimiento de millones de hombres, llegó también la palabra fraterna, palabra que tiene el valor y el heroísmo. Desde Vietnam del Norte, desde allá, llegó el acento fraterno. (Aplausos).

Compañeros trabajadores de Santiago, tenemos que organizamos. Crear y crear el poder popular, pero no antagónico ni independiente del Gobierno, que es la fuerza fundamental y la palanca  que tienen los trabajadores para avanzar en el proceso revolucionario.

Por eso he querido convocarlos y quiero que den una vez más una gran lección; que se retiren a sus casas, que vayan a encontrar el calor de los suyos. Yo sé que, en cada hogar modesto y humilde, en cada casa de trabajador había esta mañana una dolorosa inquietud. Yo sé que aquí en Santiago como en el resto de Chile, todos, también los trabajadores del campo, estaban con su espíritu alerta y con la  decisión revolucionaria de combatir si era necesario por Chile y su destino libre.

Compañeros, todavía algunos grupos fascistas están por allí, tengan cuidado, no caigan en provocaciones.

Tienen que tener confianza en el Gobierno, que ha demostrado su fuerza esta mañana y  seguiremos demostrándola.

Compañeros, quédense en sus casas; únanse a sus mujeres y a sus hijos en nombre de Chile.

Lleven mi cariño, mi respeto, mi admiración y mi fe a cada uno de los hogares de ustedes. (Aplausos).

Por: Marcos Vargas

Fuente: Piensa Chile

Un 29 de julio de hace 47 años: El día del tancazo

Nuestra vía será también la de la igualdad. Igualdad para superar progresivamente la división entre chilenos que explotan y chilenos que son explotados.

Igualdad para que cada uno participe de la riqueza común de acuerdo con su trabajo y de modo suficiente para sus necesidades.

Igualdad para reducir las enormes diferencias de remuneración por las mismas actividades laborales.

La igualdad es imprescindible para reconocer a todo hombre la dignidad y el respeto que debe exigir. (Allende, Salvador 1970)

A más de 8 meses del 18 de Octubre de 2019, en que el pueblo de Chile se cansó del neoliberalismo extremo y dijo que quiere transformar la sociedad, poniendo en su centro la justicia y la igualdad social “hasta que se haga costumbre”, hoy se suman las consecuencias de la crisis sanitaria, económica, social y política en la que nos encontramos como país (pero también a escala global) , crisis que pagan directamente miles y miles de trabajadores y trabajadoras precarizados, desempleados y empobrecidos, junto a las familias populares cada vez más endeudadas y obligadas a exponer su vida para conseguir el sustento diario de los suyos. Esto nos vuelve a la pregunta sobre el tipo de sociedad que queremos construir, cuales fundamentos o principios y a base de cuales estrategias y tácticas políticas debemos avanzar. El triunfo de la Unidad Popular expresa el camino que eligió el pueblo chileno hace 50 años con Salvador Allende a la cabeza, para avanzar en Justicia e igualdad social, por ello, revisitar algunas de las ideas sobre la igualdad que concibió Salvador Allende, nos puede dar luces acerca de la vigencia de estas como fuente de inspiración para impulsar transformaciones en Chile.

Esbozo de un luchador social y una noción de la Igualdad

Salvador Allende nació en 1908 y murió en 1973, en circunstancias por todos conocidas. Su vida ha sido retratada muchas veces como una gesta heroica, a pesar de que nunca pareció tener el carácter de un héroe dramático, como dijo Tomás Moulian. Así, el propio Allende, en su último discurso en La Moneda, el 11 de septiembre de 1973, sella su vida no como la de un “apóstol, mesías o mártir, sino de luchador social”. Desde los años 30 participa en la política chilena, y como militante socialista en la elección presidencial de 1958 es candidato por el Frente de Acción Popular (FRAP), obteniendo la segunda mayoría. Tras esto, es electo senador en 1961, nuevamente candidato presidencial por el FRAP en 1964 y en 1969 con la Unidad Popular.Entre 1967 y 1970 se desempeña como presidente del Senado y asume también la presidencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS).

Entre sus ideas -explícitas desde el año 1939 en el Discurso en la Cámara de Diputados, el 7 de junio y en el Informe al IV Congreso del PS en 1943- se cuentan la necesidad de la unidad social de partidos, sindicatos y movimientos cívicos en función de servir a los “intereses del pueblo”. Asimismo, está planteada la recuperación por parte del Estado de las fuentes de materias primas, como eje sobre el que se sustenta lo que Allende define como la “independencia económica”. En este horizonte, le asigna un rol estratégico central al control del Estado sobre las industrias fundamentales, medio necesario para el “desarrollo industrial y la liberación económica” de los pueblos de Chile y América Latina. La democracia política burguesa tampoco queda excluida de su mirada crítica a partir de los años ‘40, reconociendo tempranamente que esta no es suficiente para defender las libertades individuales y sociales, que exigen efectivamente de una “democracia económica y social”. En ese sentido, para Allende, la democracia plena no es realizable bajo el capitalismo.

Después del triunfo de la Unidad Popular, en 1970, sus discursos adquieren una inmensa significación, porque van en una línea de defensa y profundización de los cambios sociales reales que la UP implementa –como un camino novedoso y único en ese momento en el mundo- en la construcción del socialismo. El socialismo chileno, dice Allende, es marxista y humanista, en sus palabras: “El socialismo está impregnado de un hondo sentido humanista”, donde el materialismo dialéctico es su fundamento filosófico. También es la sociedad donde se expresa la máxima libertad y el respeto del individuo, a través de la supresión de las clases sociales, la socialización de los medios e instrumentos de producción y el derecho a la propiedad privada en lo que a “bienes de uso y consumo” respecta.En lo económico, la producción planificada caracteriza una sociedad socialista, capaz de fabricar bienes de uso que deben ser distribuidos de acuerdo a la cantidad de trabajo realizado y aportado por cada hombre. Allende conoce la máxima marxista para la distribución de la Crítica del Programa de Gotha, el principio de contribución adecuado para la primera fase de la sociedad comunista.

Respecto de la igualdad social, también explicita que no sirve de nada el reconocimiento de esta si es que “el hombre nace y vive”en una sociedad que lo obliga a sufrir las limitaciones derivadas de su origen socioeconómico y cultural. Se opone a comprender la igualdad en la sociedad socialista como la homogeneización de las personas, y ratifica aquello al asignarle un lugar, en la sociedad socialista, a la meritocracia. Entonces, la igualdad contempla la meritocracia que, a diferencia del sentido que asume en una sociedad de clases, es posible ahí donde existe la socialización de los medios de producción y se han erradicado la explotación del hombre y las desigualdades asignadas según la estructura social a la cual se pertenece, permite asociarla al desarrollo de las capacidades y esfuerzos de cada uno, en armonía con una comunidad mayor. Así, la igualdad social en el socialismo significa que todos cuenten con las mismas posibilidades para desarrollarse, alcanzando diversas “escalas” según las capacidades, el esfuerzo y la iniciativa de cada sujeto. Un punto central, es que la igualdad social no es despojarse de la individualidad de cada uno; al contrario, es considerarla en su plenitud e integralidad.

Allende reitera y complejiza el uso de la noción de igualdad, al calor del propio proceso histórico. Desde un comienzo se advierte, al tomar posesión del gobierno en 1970, la referencia a la brutal desigualdad que sufre el pueblo chileno, a la codicia, violencia, sufrimiento, desempleo, privaciones, frustraciones y dependencia, heredadas de la larga historia social y política del país, que ha ofrecido a la población una existencia de inhumanidad y que el gobierno popular se compromete a transformar:

Heredamos una sociedad lacerada por las desigualdades sociales. Una sociedad dividida en clases antagónicas de explotadores y explotados.

Una sociedad en que la violencia está incorporada a las instituciones mismas, y que condena a los hombres a la codicia insaciable, a las más inhumanas formas de crueldad e independencia frente al sufrimiento ajeno.

Nuestra herencia es una sociedad sacrificada por el desempleo, flagelo que lanza a la cesantía forzosa y a la marginalidad a masas crecientes de la ciudadanía; masas que no son un fenómeno de superpoblación, como dicen algunos, sino las multitudes que testimonian, con su trágico destino, la incapacidad del régimen para asegurar a todos el derecho elemental al trabajo.

Nuestra herencia es una economía herida por la inflación, que mes tras mes va recortando el mísero salario de los trabajadores y reduciendo a casi nada —cuando llegan a los últimos años de su vida— el ingreso de una existencia de privaciones.

Por esta herida sangra el pueblo trabajador de Chile; costará cicatrizarla, pero estamos seguros de conseguirlo, porque la política económica del gobierno será dictada desde ahora por los intereses populares.

Nuestra herencia es una sociedad dependiente, cuyas fuentes fundamentales de riquezas fueron enajenadas por los aliados internos de grandes empresas internacionales. Dependencia económica, tecnológica, cultural y política.

Nuestra herencia es una sociedad frustrada en sus aspiraciones más hondas de desarrollo autónomo. Una sociedad dividida, en que se niega a la mayoría de las familias los derechos fundamentales al trabajo, a la educación, a la salud, a la recreación, y hasta la misma esperanza de un futuro mejor. (Allende Salvador; 1970).

Para Allende, la “vía chilena hacia el socialismo”, o “el socialismo con empanadas y vino tinto”, es expresión de la voluntad “del pueblo hecho gobierno” de satisfacer sus necesidades “materiales y espirituales”, es el camino elegido para luchar por “la igualdad y la justicia”, lo que permitiría asegurar a todos por igual “derechos, seguridades, libertades y esperanzas”sin tener que recurrir a la explotación del hombre por el hombre.

Allende apela a la moralidad, a nuevas conductas que deben ser asumidas por el pueblo para la transformación social y la construcción del socialismo. No es la tarea de unos pocos ni de los partidos marxistas exclusivamente: es la tarea de todo el pueblo. Explícitamente, le asigna un lugar a la moralidad al interior del marxismo y de la construcción socialista, pues no es suficiente –como dice Adolfo Sánchez Vásquez (2006)- tener conciencia de la necesidad de realizar ciertos valores y fines, sino el deber de contribuir a realizarlos.

Para Allende, la tarea esencial entonces del nuevo gobierno es la construcción de un Estado justo, un Estado capaz de tener un progreso continuado en lo “económico, en lo técnico y en lo científico” cuyos beneficios alcancen a toda la población, y que además sea capaz de generar las condiciones para el desarrollo de los intelectuales y artistas del país. Esta situación, nunca alcanzada ni cercanamente en la historia previa del país, comenzaría a labrarse con la fuerza del pueblo y de la mano del nuevo gobierno, ahora en manos de la UP. El progreso, en este contexto, significaba abarcar a la totalidad de la población, permitiéndole este desarrollo en lo económico, en lo cultural y en lo técnico-científico. Asimismo, en el primer mensaje que realiza ante el Congreso Pleno, en mayo de 1971, vuelve sobre las características particulares del proceso chileno, calificándolo como un modelo nuevo para construir una sociedad socialista, basada en una vía pluralista. Las tareas que emprende este modelo son de diverso orden, pero se pueden resumir en romper con los factores causantes del retraso social y edificar una nueva estructura socioeconómica, capaz de proveer bienestar colectivo. En sus palabras, la guía de este proceso pasa por la “fidelidad al humanismo de todas las épocas, particularmente al humanismo marxista”Allende considera que atender las necesidades populares es la forma de solucionar también los grandes problemas humanos, ya que ningún valor universal merece ese nombre si no es reductible a lo nacional, a lo regional y a las condiciones locales de existencia de las familias. Esta relación entre valores y traducción en el ámbito concreto de la vida social se aparta de la visión abstracta del valor, incapaz de rozar la vida cotidiana de las personas.

Al asumir el gobierno de la UP, él insiste en que las libertades políticas se hacen reales y tangibles en la medida que se alcanzan la libertad y la igualdad económica. En función de lo anterior, podemos leer en el discurso de conmemoración del Día del Trabajador, en 1971, la confianza que el gobierno de la UP comenzó a establecer en la relación entre las libertades políticas alcanzadas con las libertades sociales. En ese camino, Allende es un defensor de la idea de rescatar lo mejor del sistema burgués, para superarlo y así ampliar las conquistas logradas por la lucha del pueblo, tanto en el ámbito de lo político como de lo económico. En suma, Allende no concibe la realización de la democracia plena al interior del capitalismo ni bajo el dominio burgués, porque tal sistema permite que una minoría se apropie de las fuentes y recursos económicos, generando una desigualdad social que afecta a la gran mayoría de la población. Una sociedad socialista –al tener nuevas bases para el desarrollo económico- permite que el afán de lucro, el individualismo, la competencia y la explotación sean erradicados y reemplazados por otras formas de sociabilidad humana, donde la igualdad y el progreso para todos son fundamentales,

estamos creando las bases económicas de una sociedad más justa, más igualitaria y más capaz de progreso generalizable a toda la población. Más justa, porque no se funda en el privatismo, movido por el afán de lucro, basado en la competencia económica y en la explotación del trabajo ajeno, sino en los principios opuestos de solidaridad, responsabilidad social y defensa de los supremos intereses nacionales y populares. Una estructura económica caracterizada por la propiedad privada de los medios de producción fundamentales, concentrados en un grupo reducido de empresas en manos extranjeras, y de un número ínfimo de capitalistas nacionales, es la negación misma de la democracia. Un régimen social es auténticamente democrático en la medida que proporciona a todos los ciudadanos posibilidades equivalentes, lo que es incompatible con la apropiación por una pequeña minoría de los recursos económicos esenciales del país. Avanzar por el camino de la democracia exige superar el sistema capitalista, consubstancial a la desigualdad económica. (Allende, Salvador; 1972).

En definitiva, muchos de los elementos que sostienen la crítica al sistema capitalista puestos por Allende, hoy se mantienen y se amplifican, así también, su visión –entre muchas otras- acerca de la democracia económica y social, de la igualdad, la libertad y el mérito son sustantivas para un proyecto emancipatorio en el Chile contemporáneo, aun teniendo en cuenta los límites acerca de la noción de progreso que plantea, pues hoy sabemos de los límites del planeta en la actualidad. A 50 años del triunfo de la Unidad Popular, revisitar el pensamiento de Salvador Allende hoy, se hace más necesario que nunca después de observar el manto de barbarie social que presenta y acrecienta la sociedad neoliberal.

*La doctora Paula Vidal Molina es académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile

Fuente: Radio Universidad de Chile

La vigencia de Salvador Allende, a 50 años del triunfo de la Unidad Popular

El pasado 30 de junio falleció el destacado político, académico y ex ministro de Salvador Allende, Jorge Tapia Valdés a los 85 años en Madrid, España. Los invitamos a revisar parte de su gran trayectoria.

Daniel Van Der Stelt

Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, Máster en Derecho por la Universidad de Yale y Doctor en Derecho por la Universidad de Erasmus Rotterdam (Holanda). En el ámbito académico escribió sobre diversos temas, entre ellos: Derecho Parlamentario, seguridad Nacional, estado subsidiario, descentralización, integración y paradiplomacia. También destacó en la docencia universitaria como profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, de la Universidad de la República, de la Universidad Arturo Prat, Ohio State University, Universidad del Zulia y Erasmus Universiteit Rotterdam, entre otras.

Entre los cargos que ejerció en vida destaca ser secretario de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia del Senado por 18 años, Ministro de Justicia y Educación durante 1972 y 1973. Fue embajador en los Países Bajos e Israel, e intendente de la Región de Tarapacá. De estos, destaca el rol que tuvo durante el gobierno de Salvador Allende donde fue impulsor del proyecto de la Escuela Nacional Unificada (ENU), la cual fue fuertemente resistido por la oposición de la época y la iglesia católica.

Educación para todos

La Escuela Nacional Unificada (ENU) fue un proyecto educacional diseñado durante la Unidad Popular y estuvo contemplada dentro de las 40 medidas del programa del gobierno. Tuvo como objetivo conseguir la igualdad de oportunidades para la incorporación y permanencia en el sistema educacional de todos los niños, jóvenes y adultos. Los esfuerzos estuvieron dirigidos a extender el servicio educacional a toda la población chilena, determinar nuevas estructuras y gobierno de la educación, integrando a profesores, trabajadores, padres, apoderados, estudiantes, organizaciones sociales en la dirección, administración y planificación de los procesos educativos acorde.

Posteriormente al Golpe Militar, fue detenido y llevado a Isla Dawson. Una vez liberado se exilió en los Países Bajos donde fue director del Instituto para el nuevo Chile. Una vez vuelto de su exilio ocupó cargos políticos durante los gobiernos de los presidentes Aylwin y Lagos.

Pasó sus últimos años en el viejo continente junto a sus hijos hasta su sensible fallecimiento el 30 de junio en Madrid.

Siempre crítico de la política y los sucesos nacionales, nunca dejó de mirar a Chile. Deja un gran legado de compromiso social cuando estamos a vísperas del aniversario 50 del triunfo de la Unidad Popular.

El legado Jorge Tapia Valdés: Ministro de la Unidad Popular

Hemos recibido innumerables mensajes de Chile y el mundo cuando hoy se cumplen 112 años del nacimiento de Salvador Allende. Su memoria y legado están presentes, intactos, más allá del paso de los años. Hoy resumimos estos parabienes con “Yo soy Chicho”, video hecho por un niño para una tarea del colegio. Para la Fundación Salvador Allende, cuando estamos a pocos meses de comenzar a celebrar los 50 años del triunfo de la Unidad Popular, es motivo de orgullo y felicidad que las nuevas generaciones, ejemplificadas en este pequeño, se empapen de los valores de justicia social e igualdad por los que lucho incansablemente el Compañero Presidente. Que mejor regalo en este día que en las aulas se le recuerde, pero más importante, que este legado proyecte hacia al futuro.

«Yo soy Chicho», felices 112 años Compañero Presidente

La tarde del 28 de mayo del 2020 falleció Gracias Barrios a los 93 años. Con su muerte la artista Premio Nacional de Arte, deja un legado inmenso vinculado a la defensa defensa de los derechos humanos y a la solidaridad de los pueblos latinoamericanos.

Amiga de Salvador Allende y adherente acérrima del gobierno de la Unidad Popular, contribuyó con su obra Multitud III, para la inauguración del Edificio que acogió a la UNCTAD III de 1972. Portadora de un arte transgresor y de una producción humanista, su obra abarca la cotidianidad humana y las problemáticas sociales y políticas de la sociedad y su época. Su vida estuvo marcada por la lucha por la reivindicación de los valores fundamentales del ser humano.

Nació en 1927 y desde temprana edad mostraba un interés singular por la pintura. Estudia en la Escuela de Bellas de Artes de la U. de Chile, donde forma parte del Grupo de Estudiantes Plásticos. En 1952 contrae matrimonio con José Balmes y 5 años después nace su primera hija, Concepción. Durante la década del 60 y 70 es parte del colectivo artístico SIGNO, y será adherente del gobierno de Salvador Allende, con quien entabla amistad.

Tras el Golpe de Estado se exilia en Francia época donde junto a otros compañeros forman la Brigada Muralista “Luis Corvalán”, nombre que llevó hasta que éste fue liberado del Campo de Concentración de Isla Dawson y se exiliara en el extranjero. Posteriormente paso a llamarse Brigada Pablo Neruda y pintó en varios países de Europa.
En 1982 regresa de su exilio y ejerce como profesora. El 2011 es condecorada con el Premio Nacional de Artes Plásticas y dos años después se retira definitivamente del arte producto de la edad y la pérdida de memoria.

Hasta siempre Gracia Barrios

Cuando se acerca el aniversario número cincuenta de la victoria del Gobierno del Pueblo, el GAM se prepara para el lanzamiento del “Archivo Digital de Arte y Arquitectura de la UNCTAD III”.

Esta iniciativa de recuperación de memoria contempla la puesta en marcha de una plataforma de consulta pública y de acceso gratuito, con más de 600 archivos patrimoniales sobre la construcción y funcionamiento del edificio, entre los años 1971 y 1972.

Historia de una épica

Las construcciones del edificio sede de la UNCTAD III comenzaron a mediados de 1971 hasta abril de 1972, durante el gobierno de la Unidad Popular (UP). El edificio fue construido en tiempo récord para una obra de su magnitud, y fue hecha especialmente para acoger la asamblea de la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo en el Tercer Mundo, UNCTAD III; instancia en donde se debatió sobre cómo superar la pobreza y las condiciones materiales de existencia subhumanas en los países tercermundistas. Actualmente, en el espacio que alberga este legado arquitectónico y material de la UP, se emplaza el GAM -Centro Cultural Gabriela Mistral-. Por esta y otras razones, este edificio aloja parte importante de la memoria histórica y forma parte del patrimonio cultural material de Chile.

El trabajo de construcción original fue mandado por el mismo presidente Allende luego de que el país fuese ratificado por la ONU como sede de la asamblea mundial de la UNCTAD III. En ese momento, Chile no contaba con ninguna infraestructura que pudiera albergar un evento de tal magnitud, por lo que la construcción fue encargada a 5 estudios de arquitectos, todos ganadores de los concursos de arquitectura del año 1970. Sus arquitectos fueron: José Covacevic, Hugo Gaggero, Juan Echenique, José Medina y Sergio González.

La obra fue construida en 275 días, tiempo récord para un trabajo de 22.000 m2 y que debía acoger 3.000 delegados de 140 países. Finalmente, el edificio fue inaugurado el 3 de abril de 1972, y la UNCTAD III fue todo un éxito. El 13 de abril en conferencia ante los y las participantes de la asamblea, Allende declararía: “La pasión y el fervor con que todo un pueblo construyó este edificio son un símbolo de la pasión y el fervor con que chile quiere contribuir a que se construya una nueva humanidad que haga desaparecer la necesidad, la pobreza, y el temor, en este y en los otros continentes.”

Posterior al evento, el inmueble pasó a manos del Ministerio de Educación, siendo bautizado como Centro Cultural Metropolitano Gabriela Mistral, en honor a la distinguida poeta nacional, convirtiéndose rápidamente en un emblema arquitectónico del gobierno de la Unidad Popular.

Después del golpe de estado de septiembre de 1973, el edificio del centro cultural es renombrado como Edificio Diego Portales -transformándose en ícono del poder dictatorial-, siendo utilizado como sede de la Junta Militar hasta 1981, año en que el Palacio de La Moneda es reconstruido y habilitado para su uso. Desde entonces, fue utilizado por personeros del poder legislativo; y posteriormente en democracia, fue sede del Ministerio de Defensa Nacional hasta el 2005, año en que cesan sus funciones.  El 2006 el inmueble es afectado por una falla en la red eléctrica, que desata un incendio en parte del edificio principal. Finalmente, sobre las ruinas de la zona siniestrada es creado el actual GAM.

Remitiéndonos a su creación, su rápida y frenética construcción para la UNCTAD III comprometió las voluntades y esfuerzos de cientos de obreros y voluntarios logrando un trabajo en tiempo récord. Este equipo estuvo conformado en partes iguales por obreros y voluntarios, quienes incluso llegaron a cumplir turnos de hasta 12 horas. Tuvo una gran participación ciudadana en su diseño y ejecución. Estéticamente marcó un hito latinoamericano de arquitectura moderna.

Cabe indicar que, en principio, para la sede de la UNCTAD III se disponía a utilizar el estadio techado del Parque O’Higgins, construcción inconclusa del gobierno del presidente Jorge Alessandri, pero finalmente, el edificio se ubicó en la Alameda a la altura del 227, utilizándose para su construcción terrenos que habían sido expropiados en los años previos por la CORMU. Fue el mismo Allende el encargado de seleccionar la ubicación del edificio en plena arteria de la capital para que pudiera verlo todo el pueblo y la ciudad de Santiago.

La historia del edificio de la torre de la UNCTAD III es parte importante de la historia reciente de nuestro país. Alberga una memoria histórica en su proceso de construcción como obra clave y legado del proyecto de la UP y es símbolo del compromiso de cientos de voluntarios con el programa del gobierno. A su vez, fue marcado como el símbolo de la dictadura bajo el nombre de Diego Portales para, finalmente, ser el Ministerio de Defensa Nacional. El 2006 es víctima de un incendio que lo llevó a la reconversión a su idea original: ser un centro cultural para la gente. Estas cualidades lo convierten en un patrimonio para el país, y es el legado tangible y material hacía nuestros días del gobierno de Salvador Allende, que está ad-portas de cumplir medio siglo desde su victoria electoral.

GAM recupera patrimonio histórico de la Unidad Popular

Los invitamos a revisar este discurso del 7 de abril de 1972, en el que Salvador Allende repasa sus años como médico, habla de políticas públicas y llama a los trabajadores de la salud a concentrar su mirada en la humanidad.

Trabajadores de la Salud, muy estimadas compañeras, y estimados compañeros:

He venido una vez más a este hospital. He venido, fundamentalmente, como médico. He venido a una vieja casa con la cual he estado vinculado a lo largo de muchos años de mi vida de médico, como Senador de la República y Presidente de la comisión de Salud Pública del Senador, como Ministro de Pedro Aguirre Cerda y como Presidente del Colegio Médico de Chile, vine en repetidas oportunidades a este establecimiento.

Además, vine tres veces —antes de la última— (porque he sido tres o cuatro veces candidato de la Presidencia, y siempre vine al hospital). (RISAS Y APLAUSOS).

Quiero agradecer el cordial recibimiento que se me ha hecho y sé perfectamente que está destinado al compañero médico, que no olvida que es médico.

En el año 1939 vine a exponer en el anfiteatro de este hospital que algunas líneas que yo creía debían dar vida y forma a la medicina chilena. Y tuve el agrado de dialogar —no sólo una sino muchas veces— de discutir —no sólo una sino muchas veces— con prestigiosos médicos chilenos, fundamentalmente, con prestigiosos médicos de este hospital; ya que ellos —como lo ha destacado el colega y amigo Dr. Oke France— constituían la pléyade de profesionales que, técnicamente sobresalían y que además tenían la conciencia que era indispensable innovar en la Medicina de nuestra Patria.

Y, al volver aquí, qué grato ha sido para mí estrechar la mano de viejos auxiliares de servicios: hombres y mujeres que conocí hace tantos y tantos años: empleados enfermeras y médicos.
Aquí hay compañeros míos del primer año de medicina, aquí hay hombres a quienes conozco y aprecio como el caso del cabo Maturana que ha trabajado 42 años en este hospital, y desde que lo conocí, hasta ahora, siempre lo siguen llamando igual a Maturana (RISAS Y APLAUSOS).

Aquí hay profesores distinguidos, que son hijos de profesores que fueron mis maestros. Lo que prueba que tengo más años que los que represento (RISAS).

Y a propósito de eso, en una oportunidad, y quizás para halagarme, una señora me dijo al encontrarme accidentalmente con ella en la calle: ¡Qué bien está Ud. Salvador! ¿Toma jalea real? No, le dije: tomo jalea proletaria (RISAS).

Me ha tocado por vocación de médico actuar directamente en procesos significativos para la medicina chilena en el Estatuto del Médico Funcionario, la ampliación de los beneficios médicos para la familia del imponente, la modificación del Seguro de Enfermedad, la modificación de la Ley de Accidentes del Trabajo y de Enfermedades Profesionales, la creación del Servicio Nacional de Salud.

Todo ello, lo he vivido y por ello he combatido. Y he combatido lealmente. Fui casi 5 años Presidente del Colegio Médico de Chile.

Tengo la satisfacción de poder mirar a la cara a todos mis colegas porque discrepando —seguramente con muchos de ellos— en el pensamiento político o doctrinario que ha informado mi vida púbica, nunca dejé de ser médico en mi cargo de Presidente del Colegio Médico de Chile y defendí al gremio como tal y, fundamentalmente, el interés de la medicina chilena y la obligación de que ésta llegara a las grandes masas chilenas (APLAUSOS).

Por eso estoy aquí con profunda tranquilidad de conciencia.
Como Ministro de Salubridad Púbica, y contra la opinión del Fiscal de la Beneficencia de esa época, organicé el primer sindicato de los trabajadores de la Salud. Eran los viejos tiempos; no había jornadas de ocho horas. La inmensa mayoría del personal de Servicio vivía en el hospital. Diferencias de salario, de trato, de comida, de alojamiento, de descanso. Todo eso desapareció en una circular trascendente que firmara, como Director de Beneficencia, uno de los espíritus más amplios que he conocido, un profesor de gran prestancia: Javier Castro.

Con él empezó a cambiar la vida, el trabajo, en los hospitales de Chile. Y también empezó a cambiar el sentido de lo que es el hospital, o sea, una empresa destinada a preservar lo que más vale: el capital humano. Pero, no sólo parir curar a los que obligadamente traspasan sus puertas sino que para atender la salud de la comunidad, haciendo entender a todos los que aquí trabajan o en los distintos establecimientos de atención médica, la interrelación fundamental que existe entre la salud, el proceso económico y el desarrollo de un país, al analizar lo que representa la hora y las horas y las miles de horas que no se trabaja por enfermedad.

A pesar, profundamente, lo que representa la permanencia de un enfermo en la sala de un hospital, con un costo diario que debe alcanzar hoy a 180 escudos, por cama. Al comprender, entonces, que muchas y muchas veces —sobre todo los niños— el esfuerzo de los médicos, las enfermeras, del personal auxiliar se quiebra cuando el muchachito o el niño recuperado en el establecimiento la salud y vuelve al medio hostil de su casa, sin agua, sin alcantarillado, con alimentación insuficiente.

Pero, más que nada y es importante señalarlo a pesar de plantear estos aspectos diferentes a la concepción tradicional que caracterizó nuestra medicina, nunca —y por suerte— se perdió el sentido humano que ella debe tener. Son los trabajadores de la Salud cualquiera que sea el nivel de desempeño, los que deben tener conciencia —y la tienen en la inmensa mayoría— cuándo es lo que necesita de humano, el humano que enfermo llega y que reclama, a veces, antes que el medicamento, la palabra tibia, de la comprensión de aquellos que deben atenderlo.

De la misma manera que se ha comprendido cabalmente el concepto de una Medicina como la actual, el trabajo en equipo, la interrelación, la complementación de técnicas y conocimientos, es algo especial, esencial y fundamental que se comprenda que ya no cabe el médico solitario y aislado, por muy sapiente que sea.

La Medicina es una disciplina y un arte que cada vez reclama más el trabajo de conjunto, la cooperación, la ayuda, la discusión y la utilización el empleo de verdaderas máquinas que requieren un alto nivel de especialización.

Ya no hay médico, por muy hábil que sea con su bisturí, que no sepa que lo que él hace está en relación con lo que hiciera la enfermera que esteriliza el instrumental, la que lo ayuda en el momento de la intervención o la modesta compañera que atiende en el puesto de auxiliar de servicio al enfermo operado por el gran cirujano. (APLAUSOS).

Esto es una realidad, como es una realidad el hecho de que el pueblo ha elevado, en el conocimiento de sus derechos y también, en el de sus deberes, reclamos de atención médica, preventiva y curativa.

Lógicamente hay que entender que un país en vía de desarrollo como el nuestro, limitado en sus posibilidades, en los recursos humanos con que se cuenta, con las dificultades casi insalvables no pueda atender, por ejemplo, las zonas precordilleranas y aún las vastas zonas rurales del país. Todavía, y lo he constatado hace un mes y 15 días quizás, en la Pampa Salitrera, ahí donde fue el imperio de las riquezas foráneas, ahí hay un médico para 16 mil personas.
¿Cuántos son, los lugares de Chile donde no ha llegado aún, una matrona? ¿Cuántos son los que reclaman una enfermera? ¿Cuántos son los que centenariamente están pidiendo la presencia de un médico?

¡Qué dramático es constatar, como lo hiciera presente ante los compañeros jóvenes, colegas de mañana, con quienes conversé horas y horas, hace tres meses atrás, cómo se ha producido el éxodo de profesionales de la salud atraídos algunos por una explicable inquietud de investigación científica, llevados los más, por desgracia, por las expectativas materiales de un mayor ingreso!

Exodo que implica que la inteligencia nuestra, en parte, se va. Inteligencia preparada con el esfuerzo de tantos, heredera de tradiciones de tantos que más que nunca necesita hoy el país para defender —repito— la vida, el presente y el futuro de nuestro pueblo.

Por eso, al terminar mis palabras, después de pesar los conceptos profundos con que el Director de este Hospital se ha referido a su Centenario, y después de escuchar al compañero Ministro de Salud Pública delineando frente a Uds. los grandes parámetros con los cuales creemos nosotros debe desarrollarse la medicina del mañana, quiero tan sólo, ahora, para despedirme de Uds., decir que pesen, mediten y sientan el pasado que está presente aquí.

¡Cuántas mujeres, cuántos jóvenes, cuántas modestas enfermeras, cuántas mujeres de servicio, cuántas que no tenían, trabajando en un hospital, derecho a atención médica ellas y ellos! ¡Cuántos entregaron su vida enseñando, creando, elevando los conocimientos!

Aquí hay una tradición que hay que mantener y acrecentar. Aquí hay un espíritu que tiene que proyectarse. Aquí está latente —y con gran contenido— una medicina científica y que por ser científica nunca dejó de ser tibia y humana.

En Uds., rindo el homenaje a aquellos que entregaron su vida, por darle el prestigio que tiene, al hospital de El Salvador y con tranquilidad, mía y del país, como Presidente, puedo decir que tengo la certeza de que serán dignos herederos de esa tradición al servicio del pueblo y de la Patria. (APLAUSOS).

Los 100 años del Hospital Salvador y algunos conceptos sobre medicina del compañero presidente

En el marco de las conmemoraciones del 8 de marzo, Día de la Mujer, recordamos el último discurso que realizara Salvador Allende durante la Unidad Popular dedicado a esta jornada.

MUY QUERIDAS COMPAÑERAS:

Ha sido muy grata para mi esta invitación que me formulara mi estima da compañera y amiga Marta Melo, Secretaria Ejecutiva de la Secretaría General de la Mujer, para compartir unos minutos con ustedes.

No puse como condición, pero tenía la esperanza de compartir con ustedes este grato momento, sin tener que hablar. Lo hago, primero para resucitar a Marta, porque esa flor que lleva se la he puesto yo.

Hoy día grabé un saludo a la mujer chilena;saldrá en el Canal 7, por lo tanto estaré presente con ustedes en su casa esta noche, y espero que sus compañeros -por orden mía- las festejen.

Saludo especialmente la presencia de mi estimada amiga, representante de la Federación de Mujeres Cubanas. He tenido la oportunidad de estar, conversar y dialogar con ella, así como me percaté profundamente de la gran actividad que desarrolla la mujer cubana y de la repercusión que tiene su labor en la vida revolucionaria de Cuba. Por eso, en ella saludo a la combatiente mujer de la isla de Martí, recordando que cuando fui invitado por Fidel Castro para recibir el saludo del pueblo cubano, vi miles y miles de mujeres que me estimularon con su presencia.

Me parece casi innecesario señalar, que desde los albores de nuestra existencia como raza y como pueblo, la mujer jugó en Chile un gran y extraordinario papel.

Desde la mujer araucana, que junto al indio de esa tierra heroica, del Arauco indómito, contuviera al invasor.

Desde las mujeres que tejieran las banderas de la independencia, para terminar con el coloniaje, a lo largo de los años de nuestra vida, la mujer ha ido marcando con su ejemplo, con su convicción, con su fé patriotica, su anhelo de hacer de Chile un país de dignidad, de independencia, con perfil propio. Lógicamente en esta tarde hay que recordar a una mujer que recibiera el castigo y el desprecio de las castas pseudo-aristocráticas de su tiempo. Me refiero a Isabel Riquelme, madre del Padre de la Patria, que por haber tenido un hijo al margen de la vida conyugal, por ser hijo natural Bernardo O’Higgins, el padre de los niños, de todos los niños de Chile, recibió el desprecio de su época.

Hay que pensar lo que significó el cariño y la abnegación de Isabel Riquelme, para sobreponerse a su tiempo y ser capaz de darle como madre, la fuerza espiritual que tuvo Bernardo O’Higgins el Padre de la Patria.

De la misma manera hay que recordar a una mujer que no tuvo hijos, pero le cantó a los niños con dulzura de madre, Gabriela Mistral.

De la misma manera habría que destacar la tradición y la presencia de lucha de la mujer, en las grandes batallas del pueblo. Ella ha simbolizado a la mujer anónima que muchas veces en el salitre, supo de la olla común, para fortalecer al compañero en huelga, durante meses y meses, en muchos de los casos.

Habría que recordar también a la mujer del carbón, que también -en etapas muy duras- junto a su hombre se pusieron en la vía férrea, para que se hiciera justicia a sus legítimas demandas.

Habría que recordar a las compañeras que cayeron en la lucha, a esas mujeres anónimas que sufrieron la cárcel, la relegación, el destierro, el campo de concentración, particularmente en Pisagua. Quiero recordar a Margarita Naranjo y sus compañeras, símbolos dignos de abnegación y espíritu de la mujer chilena, en el día de hoy en que a lo largo del mundo se celebra un homenaje -como lo dijo Marta Melo-, a las primeras mujeres que hicieron una huelga femenina para protestar por el trato discriminatorio que el régimen capitalista tuvo y tendrá para con ellas.

En el día de hoy a lo largo del mundo se rinde un homenaje a la mujer, recordando a esas mujeres que abrieron colectivamente la senda en la lucha de la mujer por conquistar derechos que una sociedad injusta les ha negado, y en muchos países aun, les niegan.

Sin embargo el tiempo no corre en vano y a lo largo del mundo – y aun dentro de las concepciones del régimen capitalista – las mujeres han ido conquistando derechos y han ido estableciendo que no puede existir discriminación entre el hombre y la mujer. Claro está que la conquista plena de estos derechos, se logra en las naciones que han suprimido la explotación del hombre por el hombre y en donde la mujer y el hombre tienen las mismas oportunidades; son iguales ante la Ley y las perspectivas para uno y otro se abren en función de su capacidad, de su espíritu de superación y su sentido de responsabilidad.

Entonces vemos como el mundo ha ido comprendiendo que el socialismo da las más amplias posibilidades a la mujer, posibilidades que el régimen capitalista les ha negado.

No en vano ha sido la Unión Soviética, país socialista, el que ha puesto la técnica al alcance y al dominio de la mujer, y por eso el símbolo contemporáneo, cuando el hombre domina el cosmos, se expresa en la presencia de Valentina Tereshkova, símbolo de la mujer contemporánea, la primera mujer que ha demostrado su eficiencia en el espacio sideral.

También hemos visto cómo una mujer supo sobreponerse a la injusticia, y tuvimos el agrado de tenerla aquí; la compañera y amiga Angela Davis, quien derrotó a la injusticia y la persecución.

Pero indiscutiblemente el mundo ha tenido una sorpresa; me refiero a los sectores reaccionarios del mundo, que han tenido una sorpresa al ver cómo la mujer de un pequeño y digno país, el más heroico país, Viet Nam, ha estado presente con la superior responsabilidad en las conversaciones de paz en París, mientras otros mandaban a sesudos – o aparentemente sesudos funcionarios públicos, Viet Nam enviaba una frágil mujer, que tiene toda la fuerza heroica, del más heroico de los pueblos, el pueblo vietnamita.

Tengo un recuerdo; yo estuve en 1968 en Viet Nam del Norte, y fui – posiblemente – el último político latinoamericano que conversó con un hombre que jamás olvidaré, porque ha sido la personalidad que más me ha impresionado, la del gran Ho Chi Minh, el “tío Ho” como lo llamaba su pueblo. ( APLAUSOS )

Con esa sencillez y claridad propia, me mostró la fotografía de los niños y niñitas de su pueblo, y gracias a sus palabras tan sencillas y dulces, pude imponerme que el factor esencial en la lucha liberadora de Viet Nam, era la presencia combativa de la mujer. Durante mi estadía en Viet Nam, los dos primeros días nos atendió una muchacha joven, de unos 20 años. Fina, de estatura regular, con pantalones negros, sandalias, blusa blanca y una gran trenza negra. Ella nos servía las comidas. Al tercer día no concurrió; cuando llegó el compañero intérprete le preguntamos donde estaba la compañera que nos atendía. Nos respondió que en la Universidad. Ella era estudiante de 4° año de Pedagogía y a veces trabajaba voluntariamente atendiendo huéspedes.

Nosotros manifestamos nuestra satisfacción y destacamos lo gentil, atenta, frágil y bella que era, a lo que el intérprete -con una sonrisa irónica- nos dijo: “si, es muy frágil, demasiado frágil, claro que es segundo Comandante de un Batallón de Ametralladoras.

Cuando vino de nuevo a atendernos, pudimos conversar con ella y en forma muy medida, adentrarnos en su vida. Esa mujer frágil demostraba su entereza, su fiereza y su convicción, al ser capaz -al igual que las demás mujeres vietnamitas- de cumplir las más duras tareas, en la producción, en la enseñanza, en el Ejército.

Por eso creo que en este día grato para los hombres, porque celebramos a la mujer chilena y a la mujer en el mundo, aquí en nuestra patria es útil señalar cómo vamos avanzando y cómo la presencia de la mujer se hace más evidente, junto a su compañero en el proceso revolucionario de nuestro país.

Para mi ha sido muy satisfactorio escuchar las palabras de la compañera Presidente del Sindicato Unico de Empleadas Domésticas. Tuve oportunidad de decirle antes de las elecciones del 4 de marzo; dije en conferencia de prensa ante los corresponsales extranjeros, que las mujeres han alcanzado un más alto grado de independencia y liberación en Chile. Sin embargo hice referencia a miles y miles de chilenas que no tienen vida propia, que son las campesinas. Señalé el drama de cientos de miles de mujeres, que trabajan y son explotadas, porque a igual trabajo reciben salario distinto. Destaqué cómo la mujer en Chile está en situación diferente al hombre, frente a una moral absurda que marca a la mujer en forma desigual. La mujer de esta época, todavía en nuestra patria- y a pesar de los avances- es una mujer limitada en sus expectativas y en sus posibilidades.

Y señalaba como un ejemplo típico a la empleada domestica, que inclusivo en los países del capitalismo industrial ha desaparecido. El trabajo de las empleadas domesticas es una secuela de la más dura explotación, que todavía persiste en los países dependientes.

Esta es una esclavitud real para la mujer, que se ve obligada a vivir en la casa en que trabaja, sin derecho a salir todos los días, y la mayoría de ellas tienen que dormir en esa casa, sin jornada de ocho horas y muchas veces tienen permiso solamente una vez por semana, separada a veces de su compañero y de sus hijos.

Por eso felicito a las compañeras que dirigen el Sindicato Único de Empleadas Domésticas, y me congratulo porque se ha formado la Secretaría de la Mujer y la Directiva Nacional de las Mujeres de la Unidad Popular, las que gastan tiempo y energías para darle fuerza y vigor a la mujer que tiene uno de los oficios más injustos, que marcan nuestro retraso, y pretenden hacer de la empleada doméstica una mujer liberada en nuestra patria. ( APLAUSOS ) Por eso siempre sostuve y además los hechos me dan la autoridad moral para decirlo, que los partidos de izquierda, los dirigentes revolucionarios, debíamos preocuparnos más y más de elevar el nivel político y la conciencia de la mujer.

Para que la mujer tomara conciencia que ella es mucho más explotada que el hombre en el régimen capitalista; si el campesino y el obrero han tenido una existencia limitada, la mujer ha sido mucho más limitada en su existencia.

Por lo tanto si hay algo que tiene sentido de significación, que proyecte efectivamente lo que es un proceso revolucionario, es darle a la mujer los derechos que le hemos negado. Consagrarla plenamente ante la ley, ante los derechos sociales y en el aso humano, en el intelecto, en el nivel de igualdad, que indiscutiblemente sólo un proceso revolucionario le puede otorgar.

De la misma manera que pienso y lo he sostenido reiteradamente, creo tener autoridad, porque las principales leyes que nosotros hemos creado, están destinadas precisamente a darle a la mujer beneficios positivos; de elevar sus condiciones materiales y su existencia. Estas leyes afianzan el futuro de Chile dan forma y contenido a la familia. estas leyes están destinadas a terminar con la brutal injusticia que golpea y castiga a la madre soltera; estas leyes le dan a los hijos igualdad de derechos, llevan mi firma, como combatiente a lo largo de toda mi existencia. Si hay algo que me permite tener mi conciencia tranquila, es que como Parlamentario de oposición ayer, como Gobernante hoy día, como Compañero Presidente de la República, mi preocupación fundamental será obtener el despacho de las leyes que le den a la mujer los derechos que antes no le daban.

Creo que honramos fundamentalmente a la madre, cuando propiciamos y obtendremos que en Chile se termine con la ignomía jurídica y social que establece derechos desiguales para los hijos; hijos naturales, legítimos e ilegítimos. El Gobierno Popular obtendrá el despacho de la ley que consagre la igualdad a todos los niños de Chile (APLAUSOS). Fundamentalmente me interesa destacar que esta actitud del Gobierno Popular, no obedece ni puede nadie interpretarla como una actitud paternalista. No hay revolución; no hay afianzamiento de un proceso revolucionario; no hay creación revolucionaria sin la activa y combativa presencia de la mujer, y en por ello, que a través de la Secretaría General de la Mujer, y fortaleciendo las actividades que desarrolla el Comando Nacional de la Mujer, de la Unidad Popular, nosotros queremos que lenta pero firmemente, con apremio y madurez, se vaya haciendo posible que más y más capas de mujeres se incorporen al proceso revolucionario que vive Chile.

Cuando la mujer entienda cabalmente, cuán dura es su existencia en el régimen capitalista y cómo es ella explotada; cuando tome conciencia de las limitaciones que se le han puesto sobre la base de una discriminación y de prejuicio, que hay que destruir totalmente.

Cuando la mujer nuestra, campesina, obrera, empleada, técnico o profesional, alcance esa concepción de su propia vida, y vea las perspectivas y posibilidades que se les abren, serán torrentes de mujeres las que estarán junto a nosotros, y serán un factor-con ternura y fineza-para afianzar y darle dureza revolucionaria al proceso nuestro.

Hemos avanzado y estamos logrando más apoyo femenino. Lo demuestra el aumento -en esta última votación- un aumento proporcional en la mujer. Pero todavía -basta ver las cifras- hay un amplio sector de mujeres, que no son de la alta y mediana burguesía, sino que son mujeres de la pequeña burguesía e inclusive la mujer proletaria, que no trabaja, que no tiene vida sindical, por lo que no sabe aun lo que es la lucha social.

Esto es responsabilidad nuestra. Debemos llegar a ellas, con un mensaje que no puede ser de horas o días antes de una elección; el trabajo debe ser permanente y constante.

Por eso creamos la Secretaría General de la Mujer; por eso este Gobierno ha destacado mujeres en cargos de extraordinaria importancia. Piensen ustedes que después de 160 años, la primera mujer nombrada como Ministro de Corte, la nombré yo, como Presidente de un Gobierno Popular. Piensen ustedes que nunca antes hubo más mujeres Intendentes y Subdelegados. Vean ustedes la diferencia en el número de mujeres de la Unidad Popular electas, para la Cámara y el Senado, y las mujeres que han sido elegidas por los partidos de oposición. Hay que ver el número de candidatas que llevamos nosotros y ellos; piensen que este Gobierno ha tenido y tendrá mujeres Ministros. Piensen que este país por ejemplo, vive prácticamente de las importaciones del cobre, que significa el ingreso de 900 o más millones de dólares, el sueldo de Chile, y tiene a una mujer a cargo de las ventas del cobre.

Piensen ustedes que hemos entregado la responsabilidad a las compañeras, para prepara comidas pre-elaboradas, de tal manera que la mujer pueda adquirirla a la salida de su trabajo, y llegar a su hogar sin necesidad de ponerse a trabajar nuevamente para darle de comer a su compañero y a sus hijos.

Hemos creado la Secretaría Nacional de la Mujer, institución a la cual se le ha entregado la torre del Edificio Gabriela Mistral, como un símbolo de lo que queremos que se haga por contribuir a liberar a la mujer. Queremos que las directivas de los partidos populares y le exigimos a la Secretaría Nacional de la Mujer, que ayuden a la organización de la mujer en los Centros de Madres, que deben transformarse en talleres de producción. Que ayuden a la mujer para que vitalice su presencia en las Juntas de Vecinos. La mujer tiene que entender que en un país como el nuestro, la demanda es mayor que los bienes que podemos entender. En Chile tenemos y tendremos limitaciones para abastecer de alimentos y bienes que el pueblo necesita, porque la estructura de la producción ha estado destinada a satisfacer las necesidades de las minorías.

En cuanto al problema de los alimentos, en estos momentos hay una crisis mundial, por lo que los precios suben; esto debe saberlo la mujer. En el caso de Chile, siempre se ha tenido que importar una gran cantidad de millones de dólares en carne, grasa, trigo, mantequilla, y aceite, porque estos productos no los produce la tierra chilena. Antes eran 200 millones de dólares en alimentos; ahora importamos 245 millones, pero la situación será la misma, porque los alimentos han subido. Por eso, la mujer chilena tiene que darse cuenta entonces, que en esta etapa de transformación, cuando el Gobierno Popular hiere los intereses poderosos de las empresas transnacionales, de los monopolios chilenos de distribución y producción, de la banca y el latifundio, se produce la reacción lógica. El capital productivo puso a convertirse en capital especulativo, que nace sobre condiciones reales de mayor demanda y menor posibilidad de entrega de bienes, por lo que crece cada vez más el mercado negro y la especulación.

Entonces tienen que organizarse y defenderse. Se defienden ayudando a las Juntas de Vecinos, a los Centros de Madres, y con mayor razón a las Juntas de abastecimientos y Precios, que son absolutamente legales, y son un factor esencial para crear el Poder Popular, que debe estar fundamentalmente constituido por la mujer.

Finalmente compañeras, hay tanto que hacer en el campo de la educación, y de los derechos legales, para lo cual lo único que falta es tiempo, porque la conciencia, la voluntad y la decisión revolucionaria nuestra, nos señala y nos dice que no habrá una revolución que se estabilice, que se desarrolle, que se proyecte hacia el futuro, si no transforma la sociedad, para ponerla al servicio de la mujer. Y esto solo podrá obtenerse cuando la mujer misma, sobre la base de tomar conciencia de su acción, pase a ser un factor dinámico del proceso revolucionario.

Esta tarde, al estar con ustedes y oír las palabras de la compañera Presidente del Sindicato Único de Empleadas Domésticas, he recordado mi recorrido por Chile, en el que ha dialogado bastante con el pueblo, llamando a elevar la conciencia sobre todo de la mujer, así como para señalar los peligros que amenazan al desarrollo normal de la revolución chilena. Destaqué que este proceso es más duro y difícil en nuestro país que en cualquier otra parte, porque enfrentamos la extraordinaria tarea de hacer una revolución dentro de los cauces legales de la burguesía, con la oposición del Congreso. Además de esto, el Poder Judicial es autónomo, y las leyes han sido hechas por un sector minoritario y en contra de los grandes intereses nacionales. Por eso compañeras, tengo la obligación de decirle a ustedes que el 4 de marzo hemos obtenido una victoria que tiene perfiles muy claros, porque ellos pretendían obtener los dos tercios para echarme constitucionalmente. Siempre pensé que no iban a alcanzar los dos tercios, pero nuestra gente, muchas veces no trabajó con el tesón y el empuje necesarios. Si hubiéramos trabajado con más intensidad, habríamos hecho pesar a la mujer chilena, que los beneficios que goza ella y sus hijos, son frutos de la labor denodada de los partidos populares. El trabajo, la escuela, los derechos de la ancianidad, la ampliación del descanso maternal después del parto, los beneficios de la asignación familiar, la asignación familiar pre-natal. y las leyes de los Jardines Infantiles, Salas-Cuna, son obra de la izquierda chilena.

También queremos establecer una pensión para las dueñas de casa, porque esa mujer, sin carrera o profesión, es también una mujer respetable. Por otra parte, una de las primeras iniciativas del Gobierno Popular, fue el proyecto del Ministerio de la Familia, que no ha sido despachado por el Congreso.

¿Cuántos hogares hay en Chile, que están vinculados solo en apariencia? Estos hogares, al romperse hacen caer todo el peso sobre la mujer, que es la que más sufre, porque queda sola a cargo de sus hijos, sin la posibilidad, a veces, de darle de comer a sus hijos.

Tampoco queremos que haya desigualdad entre los hijos, así como necesitamos que se difunda la educación sexual, que no alcanza a comprenderse en el nivel superior, intelectual y moral que debe, para enseñar a ver con respeto y contenido científico al sexo.

En estas condiciones hay todavía -y por desgracia- muchachas jóvenes que se prostituyen, las que por la realidad social, tienen que vender sus caricias para poder subsistir.

El aborto marca en nuestro país, todavía, el más alto índice de mortalidad de madres. Todo esto les muestra que falta mucho por hacer, y la presencia de ustedes es necesaria. Yo se que ustedes se seguirán sacrificando y luchando, para que las hijas de ustedes, sus nietas y las demás generaciones futuras, tengan una vida justa, que debieron haber tenido ustedes, pero que el régimen injusto les negó; ustedes van a construir con su dulzura y decisión magna, la sociedad para la mujer del mañana.

El último día de la mujer de la Unidad Popular, 8 de marzo de 1973

Hace 50 años atrás Salvador Allende fue elegido como candidato presidencial por los partidos que integraban la Unidad Popular, el 22 de enero de 1970. La coalición política estaba conformada por socialistas, comunistas, radicales, ex–democratacristianos en el MAPU, ex–radicales en los socialdemócratas y el partido de Acción Popular Independiente (API).

Por Henry Saldivar C.

Su composición ideológica rebasaba la izquierda clásica. Por eso se esperaba que la votación arrojara algo más que el tercio acostumbrado. La UP nació el 9 de octubre de 1969 y el 17 de diciembre de ese año presentó su Programa Básico de Gobierno. Estaba todo dispuesto, aunque faltaba el gran detalle: elegir un candidato para las grandes tareas que se proponía esta nueva coalición política y social.

Allende había postulado tres veces a la Presidencia de la República de Chile. Era difícil una cuarta vez, sabía de las debilidades y fortalezas de su condición. Era Presidente del Senado y tenía una posición privilegiada para observar y participar de los grandes acontecimientos del país.

En marzo de 1969 había realizado un largo viaje que lo llevó a conocer a Ho Chi Minh y el significado de la lucha del pueblo vietnamita. De regreso a Chile estuvo unos días en La Habana, donde tomó conocimiento que un grupo de independientes de izquierda lo había proclamado como su candidato presidencial y que le preparaban una recepción a su regreso. Sin embargo, a través de Prensa Latina agradeció el gesto, pero indicó que lo más relevante era abocarse al programa y la composición del frente político capaz de ganar las elecciones.

Como era su costumbre, cuando le consultaron si nuevamente sería candidato a la presidencia, declaró “(…) He respetado a mi partido y siempre lo haré. Cumpliré con el mandato que mi partido me dé. Si voy a ser candidato a la Presidencia por mi partido o no, es exclusivamente la decisión de mi partido, no mía”.

El Partido Socialista por primera vez dudaba si Salvador Allende debiera ser o no, por cuarta vez, su candidato presidencial. Su Secretario General y senador, Aniceto Rodríguez así lo planteaba: “En los primeros momentos, un amplio sector proyectó levantar una nueva figura, razonando que el nombre de Allende no era ya el más indicado por haber intentado con anterioridad tres postulaciones presidenciales, cuyas derrotas, aunque explicables, podría esta vez pesar negativamente ante el electorado”.

Sin embargo, las bases del PS decían otra cosa. En ese entonces, el Partido contaba con 35 comités regionales y durante el mes de agosto de 1969 se buscó conocer la opción de la militancia para definir quien finalmente sería el candidato. Los miembros del Comité Central viajaron discretamente por el país conversado con los dirigentes de las 35 direcciones regionales del partido, recogiendo un entusiasta apoyo de la mayoría de las directivas a Salvador Allende.

Y eso no era todo. El recorrido por los organismos partidarios en todo Chile revelaron que Salvador Allende contaba con el apoyo del llamado “pueblo socialista”, y que más allá de cualquier organización interna, su figura despertaba una adhesión mayoritaria entre las organizaciones que formaban el movimiento popular, y que “el allendismo” iba mucho más allá que el propio Partido Socialista.

A partir de este panorama, el 29 de agosto de 1969, Aniceto Rodríguez remitió una carta al Comité Central desistiendo de su postulación. Esa misma noche, el Pleno del Comité Central tuvo que tomar la decisión de si Allende era o no candidato por cuarta vez. La votación fue muy estrecha, ya que sólo ganó por un voto a favor, reuniendo 14 adhesiones, y obteniendo 13 abstenciones. Lo más llamativo fue que entre las 13 abstenciones estuvieron dos emblemáticas figuras del exilio socialista posterior, como Clodomiro Almeyda y Carlos Altamirano.

Erich Schnake destaca este hecho en sus memorias: “Salvador Allende es elegido candidato a la presidencia de la República por cuarta vez, aunque ahora con una cuota de escepticismo mucho mayor y la paradoja que siempre nos acompaña: la gran mayoría partidaria no cree en él, tanto porque es masón cuanto por su reformismo. Pero este escepticismo corre por cuenta de los dirigentes y no del pueblo socialista, que quiere y sigue a Salvador Allende”.

El 5 de septiembre, en el Senado, Jaime Suárez dio a conocer los resultados del Comité Central del PS, dando cuenta de la designación “El camarada Salvador Allende será el mejor trabajador en la materialización de la política del Partido y el mejor exponente del programa que elaboren las fuerzas revolucionarias que han de ser la base de esta postulación”.

Sin embargo, eso no bastaba. Faltaba la decisión de los aliados y en principio tampoco fue buena. El Partido Comunista, a través de su Secretario General, Luis Corvalán, declaró “nosotros no somos allendistas, somos comunistas”, destacando que ellos estarían con quien concitara la mayor adhesión de todas las fuerzas unidas de la izquierda, y por primera vez, desde 1932, eligieron su propio candidato presidencial en la figura de Pablo Neruda.

Por su parte, los radicales expulsaron a los dirigentes conservadores encabezados por Julio Durán, y nombraron al senador Alberto Baltra como su candidato. La denominada API anunció la candidatura del senador Rafael Tarud. Y el MAPU nombró a su Secretario General, Jacques Chonchol.

El compromiso de llegar con un candidato único presidencial de la Unidad Popular al 30 de diciembre no se cumplió. Muchos de los dirigentes de los partidos que la integraban consideraban que los dos años y medio de Salvador Allende como Presidente del Senado le habían generado una imagen apegado a los “viejos y tradicionales vicios del parlamentarismo”.

Pero los dirigentes no pueden tomar decisiones al margen del sentir del pueblo. Allende era conocido, su discurso inclusivo, ya que sostenía que la coalición solo triunfaría ampliándose a federaciones estudiantiles, centrales de trabajadores como la CUT, confederaciones campesinas y todos los independientes de izquierda. Confiaba que tanto las condiciones nacionales como internacionales estaban dadas para que venciera una opción popular. Tenía mas confianza en el triunfo que los propios dirigentes de su coalición.

Finalmente, el 20 de enero el MAPU difundió una declaración diciendo que apoyarían al candidato del PS o del PC. A su vez, Pablo Neruda y Alberto Baltra declinaron sus candidaturas. Después renunció el ultimo aspirante, el senador Tarud. Entonces, los principales dirigentes de la UP proclamaron a Allende.

Posteriormente, en una larga marcha que se dirigió a la Plaza Bulnes, Luis Corvalán arengó a la multitud “Trabajadores de Santiago, pueblo de la capital, queridos camaradas: Salió humo blanco. Ya hay candidato único. Es Salvador Allende”.

Esa noche, en la Alameda hubo una gran fiesta de la izquierda, con los acordes y cantos de los artistas de la Nueva Canción Chilena, con la presencia de actores y actrices comprometidos con el proceso. Comenzaba una nueva época. Conscientes de ello, se abrió un libro de adhesiones al Programa de la Unidad Popular y la candidatura de Salvador Allende Gossens. La primera firma fue la de su principal contendor el poeta Pablo Neruda.

De este modo, Salvador Allende fue ratificado como candidato presidencial el 22 de enero de 1970 por los partidos que integraron la Unidad Popular (UP) y a quienes condujo a la victoria en las elecciones del 4 de septiembre de ese mismo año.

Salvador Allende junto a Pablo Neruda en campaña presidencial

Salvador Allende en campaña presidencial en Ovalle

Salvador Allende en campaña presidencial junto a jóvenes discapacitados que portan carteles con propaganda política y el símbolo oficial de la campaña, creado por Camilo Mori.

El día que Salvador Allende fue nominado candidato a la presidencia de la República de Chile

El periodista Jorge Donoso, abogado, expresidente del Colegio de Periodistas, primer director del Fortín Mapocho y uno de los 13 firmantes (junto a Bernardo Leighton, Andrés Aylwin y Claudio Huepe, entre otros) de la famosa carta de miembros de la DC en que se condenó el golpe militar, escribió esta reflexión a propósito de los hechos que han marcado el estallido social en estos primeros días de 2020.

El Presidente Salvador Allende tenía una preocupación especial por los jóvenes y los niños, lo que se reflejó en acciones de su gobierno y en consejos y orientaciones para ellos.

Se dice que en un encuentro con jóvenes que apoyaban su gobierno les dijo, ante la sorpresa de algunos: “El primer deber de un joven revolucionario es estudiar”. Y la ratificación de esta afirmación se puede encontrar en el discurso que pronunció en la Universidad de Concepción, en que se refirió a este y otros temas. En esa oportunidad dijo: “Un joven de derecha, centro o izquierda tiene la obligación de estudiar”.

Cada vez que habló con los jóvenes, golpeó su responsabilidad para instarlos a que “sean esencialmente capaces y técnicos en la materia que han elegido, y que proyecten, con la convicción de su pasión juvenil, la acción que emprenderán mañana cuando actúen como profesionales y técnicos en una nueva sociedad que tanto los necesita y tanto reclama de ellos”.

Y agregaba, sobre el valor de nuestra historia:: “Muchas veces, yo también pongo pasión para criticar a algunos revolucionarios que no sienten el contenido de nuestra propia historia, que no le dan los valores reales que tienen a los hombres que en esos momentos realizaron la gran batalla de nuestra independencia, que no vibran con las gestas heroicas que nacieron de la pujanza del pueblo, a través de O’Higgins, los Carrera y Manuel Rodríguez, guerrilleros del pueblo que han esculpido el perfil nacional que desde entonces tenemos. No son revolucionarios los que no tienen el valor moral de reconocer la acción de otros que les permitieron hoy vivir en un país donde estamos conquistando el camino al socialismo. Son seudorrevolucionarios aquellos que creen que con ellos comenzó la historia revolucionaria”.

Sobre el uso de la violencia como camino a los cambios, decía: “No queremos la violencia, no necesitamos la violencia. Aquellos que exhiben en la prensa que es posible que en este país hubiera una guerra civil o aquellos que lo hablan, son unos irresponsables y unos cobardes. La guerra civil es algo demasiado duro, demasiado profundo, marca demasiado a un pueblo, cierra las expectativas de convivencia durante largos años, destroza la economía de un país”.

Finalizo estas citas con la que se refiere al cumplimiento de los deberes de los jóvenes: “Derechos y deberes que tienen que metérselos en el corazón y en la conciencia, porque no se trata solo de que van a tener ustedes derechos, tendrán deberes, y en un proceso revolucionario solo se conquistan los derechos cuando se ha tenido el coraje de cumplir con los deberes”. En estos tiempos agitados que vivimos, sería bueno que los jóvenes, especialmente quienes lo tienen como su principal referente, escucharan al Presidente Allende.

Fuente: The Clinic.cl

Allende y los jóvenes (opinión)

La Fundación Salvador Allende condena y rechaza los rayados sufridos el día de ayer en el mausoleo de la Familia Allende Bussi ubicado en el Cementerio General. Informamos a la comunidad que personal especializado ya se encuentra trabajando en la restauración de este patrimonio nacional. Manifestamos además nuestra solidaridad frente a otros atentados ocurridos en sitios memoriales que no podrán borrar el legado de quienes históricamente han luchado en defensa de los derechos humanos y de los trabajadores. Solicitamos a las autoridades gubernamentales que tomen las acciones correspondientes e investiguen a los posibles responsables de estos actos vandálicos.

Declaración Pública

¿Es la actual participación ciudadana  la adecuada para la consolidación de nuestras democracias? ¿Están nuestros países emprendiendo medidas concretas para alcanzar sociedades más equitativas, plurales y con mejor participación?

Precisamente sobre el rol del modelo económico actual en el afianzamiento de nuestras democracias la Fundación Salvador Allende realizó un estudio que el día de ayer, Marcela Ahumada, directora de la FSA y la cientista política Federica Sánchez presentaron en el Parlamento Europeo. “Desigualdad económica, democracia y compromiso político electoral” intenta resolver algunas de estas incógnitas también invitando a la reflexión sobre la situación chilena actual.  En la jornada participaron además Tom Beumer secretario general del grupo socialista en el PE, Inmaculada Rodríguez Eurodiputada, presidenta de la delegación UE-Chile y Conny Reuters, secretario general de SOLIDAR Foundation.

«Desigualdad económica, democracia y compromiso político electoral»

En medio de la primera marcha de los estudiantes en el 2011, vi un letrero pequeño que alguien sostenía: ya no basta con tuitear … y escribí una nota al respecto. Hoy, en medio de la “explosión” del hastío, en la plaza Ñuñoa vemos este otro anuncio, avisándonos que hay que avanzar desde las marchas a un nuevo escenario. ¿Cuál podría ser el paso al que nos convoca este letrero? Me atrevo a mencionar algunas cosas:

Lo primero es que debemos pensar, reflexionar, conversar, sopesar … y finalmente actuar, en función de poder colaborar para que el futuro de hoy, mañana y pasado mañana, sea uno de tolerancia y de acuerdos, de sincera búsqueda de lo que queremos como país, para todas, para todos, para superar este presente de segregación y exclusión, que hemos heredado de la dictadura y que hemos sido incapaces de modificar, quitándole poder a los que tienen mucho … al contrario, a veces tenemos la impresión de haber abrazado, hasta con cierto entusiasmo, una ideología que todo lo contamina y banaliza. Hay que salir de este absurdo, cruel e injusto, ya insustentable. Hay que ver cómo se hace. Es un gran trabajo colectivo de imaginación primero, para luego trazar las acciones a seguir.

Una cosa que ha aparecido con mucha fuerza es la emoción que estas manifestaciones han generado. “No son 30 pesos, son 30 años”, esta otra frase lo indica, dando cuenta de la profundidad de la motivación de las personas para irrumpir así como lo han hecho. Podemos ver una suerte de expansión afectuosa, una alegría contagiosa, de carnaval, como ha señalado el rector Peña. Puede ser el resultado de encontrarse en el espacio público y saberse compartiendo una idea, la de la comunidad, de formar parte de una voluntad de integración y la noción de un futuro con sentido de pertenencia, más amable, más humano, más pleno. En definitiva, una idea por la que se tiene afecto, tanto que la gente sale a la calle con lo que tiene a mano: cartones con mensajes, banderas, ollas y sartenes, disfraces, con sus propios cuerpos, reunidos, caminando, bailando, jugando… La contraparte de esta alegría es el terror por la represión, de la cual hay innumerables testimonios, pruebas grabadas, fotografías, violencia ejercida de muchas formas, todas brutales. Se suma la incertidumbre que crea la revuelta vandálica, el saqueo y la destrucción, desate incontrolado y rabioso ante la disolución, al menos momentánea, de las instituciones y una manifiesta debilidad en la capacidad de control de la policía, incluso con el refuerzo militar, más bien sumado a la represión de las manifestaciones. Hay una profunda tristeza en esta cara de la irrupción de las personas. Es lo bueno y lo malo, que se ordena en función del re-descubrimiento de lo que podemos ser como sociedad.

Necesitamos una nueva constitución con una asamblea constituyente. ¡Qué difícil ha sido encarar esto! Y claro, modificar la constitución significa cambiar el modelo neoliberal, afectando el núcleo ideológico, esto es la comprensión del mundo que lo sostiene. Pero las crisis justamente afectan la normalidad de la vida, una normalidad que parece ya insoportable, si atendemos a la emergencia de esta dinámica social crítica, que surge pues colectivamente sufrimos un sistema segregador que parece negarnos la posibilidad de ser lo que queremos ser. Este impulso de ser se orienta por los afectos, nos dice Spinoza, entendidos como lo que aumenta o disminuye, favorece o retarda la potencia de actuar hacia ese ethos.

La ciudad es el escenario principal de la segregación. Tenemos evidencia suficiente de la ruptura y la tensión con que hemos construido nuestra realidad urbana, dominada por el mercado, como si se tratara de camisas o de empanadas, entre tantas cosas que se resuelven muy bien con el mercado. Obviamente no se trata de que no haya mercado en la ciudad, sino de que no puede haber sólo mercado. Mientras no tengamos poder de decisión pública sobre el suelo urbano, buscando el bien común, será improbable una nueva ciudad, justa para todas y todos. De esta misma manera, sobre la base de que son asuntos públicos, debemos enfrentar el desarrollo de nuestras ciudades, el patrimonio, la educación, la salud, las pensiones, el manejo del agua y la energía en el territorio, la transformación de nuestros recursos naturales … se trata de la sostenibilidad y de una perspectiva de desarrollo en definitiva.

Todas las aspiraciones y deseos que se están expresando en estos días, ya lanzados en este intento majestuoso de dignidad dirigido a la recuperación de ese ser compartido (despertó Chile es otra frase que circula), sólo tendrán un cauce posible si somos capaces construir la más amplia unidad de todos los que aspiramos a ese futuro de justicia, igualdad y fraternidad, desde las personas con sus afectos y alegrías y no sólo desde el terror y los intereses de los poderosos. Esta voluntad expresa, explícita, debe tener horizontes diferenciados, conteniendo por supuesto la nueva constitución en el mediano plazo y, al mismo tiempo, logros indispensables en los aspectos urgentes que nos apremian: pensiones, salud, vivienda, educación…

Más allá estará esa sociedad justa con una cultura democrática completa, solidaria y respetuosa, una economía inclusiva, con perspectiva estratégica y políticas para el desarrollo nacional, entendiendo el territorio y sus diferencias. Superando la ideología imperante, cuyos resultados están suficientemente claros, se trata de una cultura de bienes públicos, de bien común; desde el mundo de la vida, que debe ser una cotidianeidad buena, posible universalmente, fundada en la confianza de un acuerdo mutuo. Pacto en el cual el poder quede en una relación de cierto equilibrio, compartido entre los actores en la sociedad, donde existan límites y aperturas que sean respetadas y que los afecten también universalmente y de modo parejo y ecuánime. Avances civilizatorios. A esa normalidad es a la que quisiéramos llegar.

Un primer paso para una nueva constitución, para salir de la obsesión de la ideología neoliberal y su cultura excluyente, es la búsqueda incesante de las medidas que desde ya, a contar de hoy mismo, fundamenten y expresen un programa popular, libertario, sustentable, claramente el único posible para nuestro país, medidas efectivamente comprometidas con estos propósitos y no con los privilegios de unos pocos. En el clamor de estos días, se escucha que se trata de las pensiones y la salud, de la educación, junto a mayores impuestos a los que deben pagarlos. Y por supuesto, se trata también de la ciudad, lo que quiere decir suelo, vivienda, transporte, patrimonio, espacio público…

Entonces, como no basta con tuitear ni con marchar, ahora hay que construir esa unidad de programa, de voluntades y de la posibilidad de la alegría. Si no estamos unidos, ganarán los que no quieren los cambios. Como siempre, es nuestra decisión.

No basta con marchar (opinión)

por  Francisco J. Estévez, Director Museo de la Memoria

En términos generales hay tres afirmaciones de validez previa para esta propuesta. La primera: Lo que está en crisis no es la democracia como sistema político sino el modelo de democracia elitaria que se estableció en el país en el período posdictarorial. La segunda: Ya no es posible separar la agenda social del orden constitucional vigente. Lo que se ha puesto en el debate transversal es un cambio sistémico que supera con mucho los anuncios puntuales de una mejora u otra. La tercera: La militarización del conflicto – con estado de emergencia o bien con la convocatoria para que intervengan políticamente los comandantes de las fuerzas armadas – revela la incapacidad del Gobierno de  convocar a una salida consensuada a la crisis.

Para concordar una salida política que sea sostenible deben considerarse los siguientes indicadores:

  1. La Constitución de 1980 (Reformada), esto es, la carta constitucional legalmente vigente, ya no tiene legitimidad cultural. Tiene a su favor el imperio de la ley, y en su contra la creciente desafección ciudadana. ¿Por qué? Porque el régimen que prevalece institucionalmente en Chile no se condice con las transformaciones que nuestro país necesita para ir de una democracia elitista  a una democracia participativa, de un crecimiento con desigualdad estructural a uno que sea equitativo y sustentable, de una jerarquía de privilegios a un desarrollo inclusivo con enfoque de derechos.
  2. Ya no basta con afirmar que las “instituciones deben funcionar” como garantía de normalidad si es que el orden  económico y social abusivo se  sigue reproduciendo “normalmente”, es decir, con una jerarquía de privilegios y desigualdades abismantes. Las instituciones deben funcionar para producir un orden republicano distinto. La superación institucional de la república elitista y de la Constitución en que ella se sostiene debe orientar la voluntad transformadora de la ciudadanía puesta en movimiento.

La responsabilidad política que debe animarnos para salir constitucionalmente de la actual crisis de gobernabilidad – y aquí nos referimos a todos quienes nos oponemos a la lógica de guerra- es abrirnos resueltamente a la formación institucional de una democracia con un empoderamiento participativo de la ciudadanía.

La dimensión participativa de la democracia no se opone a su dimensión representativa; su contradicción determinante es con la democracia elitista. Más claro: la participación real, esto es, con un poder ciudadano efectivo en el funcionamiento de  las instituciones  políticas,  posibilita  que la dimensión representativa de la democracia no se elitice como una práctica excluyente de las mayorías y funcional a las desigualdades.

Foto: Sergio Benavides

Para superar la crisis: ir a una democracia participativa (opinión)

A un mes del inicio de las movilizaciones la Fundación Salvador Allende declara lo siguiente:

  • Adherimos y somos parte de las reivindicaciones que la ciudadanía exige al Estado y sus gobernantes, tan acordes a la visión del Presidente Salvador Allende y su legado a los que están dedicados nuestros esfuerzos como Fundación.
  • Creemos que la desigualdad y el abuso son temas que afectan a la gran mayoría de los Chilenos, en especial a los sectores más pobres y de clase media, además de pueblos originarios, y sostenemos que los poderes del Estado deben abrir el camino a un plebiscito que elija por voto popular la forma de generar una nueva constitución.
  • Condenamos categóricamente la represión y criminalización del movimiento, en los que se han dado cuenta de asesinatos, torturas y mutilaciones por parte de organismos del estado. Exigimos que todas las investigaciones judiciales se desarrollen imparcialmente sin presiones de ningún organismo gubernamental.
  • Hacemos un llamado a detener la violencia de todos los sectores, invitando a un diálogo urgente que permita restablecer la tranquilidad de la ciudadanía.
  • Creemos fundamental potenciar la cooperación internacional y profundizar vínculos con mecanismos de denuncia que permitan defender a los derechos de la población.

Declaración pública a un mes del despertar de Chile

En el Aula Magna Victorio Pescio Vargas de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valparaíso, se llevó a cabo el Conversatorio “Entre dos mundos, la llegada del Winnipeg”, actividad de conmemoración de los 80 años de la llegada del navío al puerto de Valparaíso (1939), donde participaron el profesor de la Escuela de Derecho UV y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales, Agustín Squella, y el astrónomo y Premio Nacional de Ciencias Exactas, José Maza, en una conversación que fue moderada por la directora del diario La Estrella de Valparaíso, Marcela Küpfer.

A la actividad asistieron el rector de la Universidad de Valparaíso, Aldo Valle; la senadora Isabel Allende; invitados especiales y descendientes de los pasajeros del Winnipeg.

Las palabras de bienvenida fueron entregadas por Marcela Ahumada, de la Fundación Salvador Allende, quien destacó que la actividad fue parte de una agenda de más de 30 instancias desarrolladas en distintas ciudades del país, organizadas en conjunto con 20 instituciones que integraron el Comité de Conmemoración de los 80 años de la llegada del Winnipeg. “Volver a traer al presente la historia de estos más de 2.000 refugiados que llegaron a nuestro país gracias al apoyo que diera el Presidente Pedro Aguirre Cerda y que gestionara nuestro poeta Pablo Neruda, es un honor y una obligación. Hoy cuando vivimos la llegada a nuestro país de otro tipo de migración, debemos volver a hacer de Chile un país acogedor e integrador, valorando siempre el aporte que cada uno de ellos realiza a nuestra sociedad. Una sociedad que no acoge es una sociedad que no avanza en valores, tan esenciales como son la solidaridad y el respeto por los Derechos Humanos”, indicó.

El profesor de la Escuela de Derecho de la UV y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales, Agustín Squella, destacó en sus intervenciones que el drama de los que llegaron en el Winnipeg tuvo varios actos: “la guerra civil en España, la derrota en la guerra, la salida hacia Francia en pleno invierno a travesando los Pirineos en condiciones muy precarias, la llegada a Francia donde fueron apostados en campos al aire libre cercados por alambradas y vigilados por duros soldados senegaleses que los apuntaban con sus carabinas, la angustia de no saber si serían o no embarcados en el barco. Además del viaje en éste, que no estuvo exento de fuertes desavenencias y discusiones políticas entre comunistas, socialistas, republicanos y anarquistas que venían a bordo, y, llegados a Chile, el inicio de la segunda guerra mundial en Europa. Como se ve, un drama de muchos actos, y todos ellos muy duros para quienes los vivieron”.

“Detrás del Winnipeg hubo en juego importantes factores políticos, pero, sobre todo, morales. El valor que inspiró la organización del viaje fue la fraternidad. Este fue el sentimiento que animó al entonces Presidente Pedro Aguirre Cerda, a su ministro de Relaciones Exteriores, Abraham Ortega, y al poeta Pablo Neruda, organizador del viaje. En julio de 1936, a pocos meses de la llegada del Winnipeg a Valparaíso, se produjo un acalorado debate en la Cámara de Diputados, donde un parlamentario conservador afirmó que el exilio español traería a Chile puros comunistas que pondrían en peligro los puestos de trabajo disponibles para los chilenos y que, en el caso de los pocos intelectuales que venían, subvertirían los valores de la sociedad chilena y los modos de pensar que aquí prevalecían. Debido a la presión política de esos sectores conservadores, Aguirre Cerda dio pie atrás en un momento y envió un mensaje a Neruda, que se encontraba en París, para que desmintiera que miles de exilados españoles llegarían aquí con el apoyo del gobierno chileno. Neruda se rebeló contra el mensaje presidencial, se contactó con Ortega, éste renunció y estuvo a punto de producirse una crisis de gabinete. Aguirre Cerda rectificó entonces y dio un nuevo impulso a la iniciativa”, añadió.

Por su parte José Maza, astrónomo, Premio Nacional de Ciencias Exactas y galardonado recientemente como “Chileno del año 2019”, compartió las historias y vivencias de sus padres en lo que fue la travesía del Winnipeg, donde comentó que “mi padre no me habló del barco, pero si mi mamá, que aún me habla de él. Para mí, la historia del Winnipeg es como esas historias que son parte de la familia desde el día uno, dado que yo no recuerdo un momento en que yo me enterara del Winnipeg, sino que estuvo siempre presente, y cada vez escucho un poco más. Yo fui escuchando y mientras más me he ido enterando de cosas, más curiosidad me da, pero nunca me encontré con un hecho consumado, es parte de la familia, y hay muchas historias y anécdotas”.

Agustín Squella y José Maza conversaron sobre los 80 años de la llegada del Winnipeg

Continuamos celebrando el 80 aniversario de la llegada del Winnipeg a Chile. Esta vez con una actividad imperdible que desarrollaremos el 6 de septiembre en Valparaíso y que reunirá a dos Premios Nacionales, José Maza y Agustín Squella.

Entre dos mundos, la llegada del Winnipeg, se realizará a las 19 horas en el Aula Magna “Victorio Pescio Vargas”, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valparaíso, Avda. Errázuriz 2120, Valparaíso.

¡Los esperamos!

Premios nacionales en Valparaíso: Entre dos mundos, la llegada del Winnipeg

Informamos que el CEDOC de la Fundación Salvador Allende permanecerá cerrado hasta el 2 de enero de 2020, fecha en la que volveremos a recibir sus consultas. Estamos mejorando los protocolos de conservación y el acceso a nuestros archivos lo que nos hace necesario tomar esta medida. Esperamos su comprensión.

Centro de documentación cerrado hasta el 2 de enero 2020

Como parte de la conmemoración de los 80 años de la llegada del Winnipeg a Chile, la Fundación Salvador Allende, junto a la Municipalidad de Calle Larga y la Centro Cultural Pedro Aguirre Cerda lo invitan a este conversatorio el 3 de septiembre a las 19 horas, que tendrá como panelista a Jorge Baradit y Julio Yung.

Las Historias Secretas del Winnipeg llegan a Calle Larga

Más de 30 actividades y más de 20 instituciones darán vida a una abultada parrilla de eventos culturales y políticos, comprendidos entre los meses de agosto y septiembre, para conmemorar los 80 años de la llegada del Winnipeg a Valparaíso.

La gran mayoría de estas actividades será gratuita y abierta al público, y abordará la historia del mítico barco de refugiados españoles desde perspectivas artísticas, académicas y perfomáticas, en una invitación a revivir una de las proezas diplomáticas más importantes de nuestra historia contemporánea, tanto para Chile como España.

El 3 de septiembre de 1939 más de 2000 refugiados desembarcaban en Valparaíso, producto del masivo Exilio español. Las repercusiones de su llegada a nuestro país son amplias y rastreables hasta la actualidad, y van desde la llegada de grandes personalidades artísticas e intelectuales hasta la configuración de empresas familiares que forman parte de nuestra identidad nacional.

El Winnipeg debe ser uno de los barcos más emblemáticos de la historia nacional y, si bien su origen es francés, la embarcación es recordada como la proeza de asilo diplomático impulsada por Pedro Aguirre Cerda, su ministro de Relaciones Exteriores Abraham Ortega, Pablo Neruda y Delia del Carril, quienes realizaron diversas gestiones para que Chile pudiera recibir a miles de españoles que, escapando de la dictadura, quedaron varados en territorio francés, sin un destino definido y con la imposibilidad de permenecer en ese territorio.

Dado que la historia dista de ser una construcción rígida, este año diversas instituciones políticas y culturales han querido dar vida a un programa multidisciplinario para remecer los anales históricos con nuevas lecturas que conmemoren el octogésimo aniversario del arribo del barco, tanto en Arica y Valparaíso como en Santiago, ciudades que recorrieron los refugiados a bordo del navío en su llegada a nuestro país.

Así, las actividades conmemorativas reúnen dos ciclos de jornadas académicas, siete exposiciones, dos conferencias independientes, dos lanzamientos literarios, un taller de filosofía aplicada, tres presentaciones teatrales, un ciclo de cine itinerante, seis actos políticos y una masiva recreación histórica, donde quienes lo deseen podrán encarnar la figura de un pasajero en una performance que replicará el desembarco en el puerto de Valparaíso.

Cuando detectamos el gran interés por desarrollar actividades, por parte de diferentes instituciones, en lo relativo a este aniversario del Winnipeg, quisimos ser un puente que permitiera reunir y potenciar todo en un gran programa conjunto. Actualmente, podemos decir que el Winnipeg sigue produciendo el mismo efecto que hace 80 años: unir culturas y convertirnos a todos en pasajeros de una historia común”, comenta Rebeca Guinea, directora del Centro Cultural de España, institución coordinadora de las conmemoraciones.

Las exposiciones abordarán, además de obras de emblemáticos pasajeros como José Balmes y Roser Brú, otros aspectos históricos como los juguetes de la época, obra desarrollada a partir del imaginario Winnipeg, o antecedentes históricos especialmente levantados para la ocasión. Por su parte, el mundo académico contará con presencia de destacados invitados y expertos internacionales y nacionales como Mario Amorós, Francisco José Martín, Adriana Valdés, Faride Zeran, Julio Gálvez, Andrés Morales, Jaime Ferrer y Lorenzo Agar, entre muchos otros especialistas participantes en conferencias y jornadas académicas, que develarán nuevos antecedentes sobre este pasaje histórico y sobre sus protagonistas.

 “Para nosotros, será un honor conmemorar la llegada de los republicanos españoles a la estación de ferrocarriles, con una placa que recuerde este suceso. El aporte intelectual y artístico de este contingente marcó la historia de Chile y España. Nuestro espacio se caracteriza por formar parte de la identidad chilena, albergando diversas culturas y este ejercicio de reflexión nos permite, además, colaborar con el rescate de la memoria de la ciudadanía del país”, puntualiza Arturo Navarro, director ejecutivo del Centro Cultural Estación Mapocho.

Un enfoque único de esta conmemoración es que, además de revisitar los aspectos más conocidos del barco, se ha puesto énfasis en rescatar nuevas historias de pasajeros que no han tenido tanta visibilidad en homenajes previos, lo que ha permitido ver las extendidas raíces que asentaron los refugiados en Chile en prácticamente todas las áreas del quehacer humano, como la medicina, la industria manufacturera o el mundo gastronómico, entre otros. Además de sus historias, se han levantado nuevos antecedentes en torno a las figuras de Pablo Neruda y de Delia del Carril, actores clave en esta cruzada solidaria.

Pablo Neruda no solo fue el artífice del compromiso del gobierno chileno para traer a los exiliados españoles que se encontraban en campos de concentración en Francia, sino que junto con Delia del Carril, su mujer de ese entonces, creó una red de solidaridad que permitió auxiliar, apoyar, y financiar el embarque a más de dos mil refugiados españoles, que por sus muy diversas capacidades, resultaron un aporte fundamental para el desarrollo social y cultural de Chile, desde la década de los cuarenta del siglo XX”, agrega Fernando Sáez, director ejecutivo de la Fundación Pablo Neruda.

Toda la programación de este aniversario ha sido cuidadosamente planificada para consolidar información histórica gravitante y expandir el relato del Winnipeg en nuestro país. Para ello, la presencia de expertos historiadores y académicos ha sido clave, ya que además de que formarán parte de las instancias académicas de esta extendida conmemoración, han aportado nuevos asideros y datos históricos que dan cuenta de la importancia del navío para nuestra historia nacional.

La Universidad de Chile es una institución dinámica y generadora de cultura y conocimiento, razón por la que hacernos parte de actividades que desempolvan anales históricos, mantienen viva la memoria y nos permiten contribuir y entregar una mirada crítica sobre nuestra historia es, más que nunca, extremadamente relevante. Hoy, a 80 años de la llegada del Winnipeg y gracias al rigor investigativo, estamos generando nuevos antecedentes sobre este importante acontecimiento que, a su vez, nos invita a revisitar el pasado, el exilio y los fenómenos migratorios, como el que se vive actualmente en América Latina y el resto del mundo. Con orgullo podemos decir que en nuestro ADN está el aporte cultural de los hombres y mujeres que vinieron en el Winnipeg, así como el de sus descendientes, por lo que ser parte de esta conmemoración es algo muy importante para todos nosotros”, comenta Ennio Vivaldi, rector de la Universidad de Chile, casa de estudios que será una de las piedras angulares en las actividades académicas y culturales de la programación conmemorativa.

Para participar de las actividades, consultarlas en detalle o para inscribirse como pasajeros de la performance, se puede ingresar a la página web de cada una de las instituciones participantes o la del Centro Cultural de España www.ccesantiago.cl/winnipeg80 donde se encuentra el programa extendido de todos los actos conmemorativos que darán vida a esta fiesta histórica.

Winnipeg leva anclas culturales para su 80° aniversario

El miércoles 10 de julio a la 18:30 horas se realizó en las instalaciones de la Fundación Salvador Allende el conversatorio “El mapa político de Europa y el milagro portugués” por parte del secretario general de la Fundación Solidar, Conny Reuter. Además, contó con la participación de ilustres personajes ligados al ámbito de la política, memoria, derechos humanos, educación y cultura.

La conversación trató sobre el actual mapa político europeo, los tropiezos y desafíos de la izquierda y el progresismo en Europa, el advenimiento y avance de la extrema derecha en el viejo continente- logrando obtener cifras de votos alarmantes en las ultimas elecciones de diferentes países europeos-, sobre los movimientos medio ambientales, el trabajo de memoria y el milagro portugués.

La charla comenzó contextualizando el actual panorama político y social de Europa. En Finlandia la extrema derecha lidera la oposición, en Suiza son la primera fuerza en el Consejo Nacional, en Francia e Italia son la segunda fuerza más votada en las últimas elecciones generales, junto con Dinamarca y Países Bajos. Son la tercera fuerza en Alemania, Suecia, Austria y Grecia. En España, es fuerte la presencia del partido Vox, la formación de derechas que defiende posiciones más extremas. Por último, en Polonia y Hungría controlan el Gobierno.

Dentro de sus agendas, esta extrema derecha se posiciona en contra de las medidas migratorias, cuestionan a la Unión Europea (UE), sienten un fuerte nacionalismo, son férreos opositores a los movimientos Feministas y LGTB+ y minorías en general. Están a favor sobre la disminución del espacio público, toques de queda y políticas proteccionistas.

Ante este escenario la izquierda, la socialdemocracia y el progresismo debe analizar el por qué del avance de esta extrema derecha, ya que, según  Reuter, parte de la responsabilidad precisamente en el propio sector. También planteó los desafíos en el presente contexto, su cercanía con los movimientos medioambientales, y sobre el problema de esta izquierda para leer y captar la atención de cientos de jóvenes no partidistas y apolíticos. Conny Reuter afirma que “la abstención es un voto a la derecha”.

Por último, sobre el “milagro portugués”, éste es un país que se vio afectado por la crisis económica del año 2008, donde la UE tuvo que acudir en su ayuda. Actualmente, ha logrado disminuir su déficit económico y atraer inversiones a la región. A pesar de esto, el secretario general de la Fundación Solidar no olvida que Portugal se vio y se ve afectado por una política de austeridad, y que estos pequeños avances se han logrado gracias a que no existe una tensa adversidad entre los sectores políticos de derecha e izquierda, y actualmente la socialdemocracia se encuentra gobernando con alianzas con las izquierdas.

Para finalizar, el secretario enfatiza en el trabajo de memoria, como acción de recordar el significado de un hecho histórico y los valores democráticos y de respeto, siendo una herramienta para enfrentar estos avances.

Daniel Van Der Stelt M.

El mapa político de Europa y el «milagro» portugués

Como una apuesta a la preservación de la memoria histórica y al desarrollo de estrategias que permitan una nueva visión del progresismo a 50 años del triunfo de la Unidad Popular, Marcia Tambutti, Presidenta del directorio de la FSA, y Conny Reuter, secretario general de SOLIDAR, firmaron un acuerdo de colaboración que permitirá en plazos breves desarrollar actividades, investigaciones y proyectos entre ambas organizaciones.

La firma se llevó a cabo antes del conversatorio realizado en la FSA “El mapa político de Europa y el Milagro Portugués”, al que asistieron representantes de fundaciones, políticos y dirigentes sindicales.

En la ocasión, se le entregó además a Conny Reuter la medalla Salvador Allende por su contribución al desarrollo político del progresismo en Europa a través de la solidaridad internacional, la promoción de una Europa Social y de la creación de sociedades del aprendizaje.

SOLIDAR y FSA firman convenio de colaboración

En Julio se cumplieron 10 años de la muerte de Tencha Bussi de Allende, quien jugó un destacado papel en la recuperación de la Democracia, convirtiéndose por más de una década y media en todo el mundo en el símbolo de un pueblo sometido a una implacable dictadura.

Desde la campaña presidencial del 70 y hasta el golpe de Estado de 1973, siendo muy joven y en calidad de dirigente de uno de los Partidos fundadores de la Unidad Popular, tuve el privilegio de mantener una relación frecuente con el Presidente Allende. En esa condición conocí a Tencha, desde una cierta distancia. Me impresionó en esos años la dignidad con que desempeñó su rol de esposa del líder más desatacado de la izquierda chilena, convertido luego en el Presidente que encabezaría un histórico proyecto de transformación socialista en los marcos de la democracia política. Tencha acompañó con entera lealtad y convicción todo el proceso, pero no tuvo ni buscó protagonismo político. Una presencia más bien discreta, permanente, segura y elegante.

Volví a encontrarla en ciudad de México a finales de 1975. Yo realizaba una gira internacional después de permanecer casi dos años clandestinamente en Chile en el esfuerzo de articular la resistencia democrática, anunciando que regresaría al país una vez terminado un periplo por varios de los países en los que la solidaridad con Chile y la actividad de las organizaciones políticas del exilio chileno eran particularmente intensas. México era uno de los más importantes. El Presidente Echeverría tuvo desde el inicio una actitud no solo de condenación al golpe de Pinochet, sino de solidaridad con los chilenos perseguidos. Despachó un avión para rescatar a Tencha y a la familia del Presidente, a quien dio, como a miles de chilenos, generosa hospitalidad. Ello convirtió a México en uno de los principales centros de la actividad política, académica y cultural del exilio chileno.

Recién llegado a Ciudad de México, Tencha me invitó a almorzar. Recuerdo que, entre otros, estaban García Márquez y el destacado intelectual mexicano Pablo González Casanova. El tema principal fue la situación chilena en la versión del testimonio de quien venía “del interior” como se decía en esos entonces. Pero lo que me impresionó vivamente fue, más que la brillante conversación de los distinguidos contertulios, la transformación de Tencha.

En dos años había asumido con notable propiedad el rol de símbolo y portavoz, no solo del exilio chileno, sino de todo un pueblo sometido a una dictadura que violaba sistemáticamente todos sus derechos. Cuesta hoy día dimensionar la amplitud y la fuerza que adquirió el movimiento mundial de repudio al golpe de Pinochet, de denuncia de las sistemáticas violaciones a los derechos humanos y de solidaridad con las luchas por la recuperación democrática en Chile. El arco de fuerzas que solidarizaban con la causa de Chile iba desde el conjunto de países del llamado socialismo real, con la excepción de la China Popular; el variado movimiento de los países No Alineados; los partidos de derecha liberal, de centro y de izquierda de Europa Occidental; una buena parte de los Demócratas norteamericanos. Muchas de estas fuerzas gobernaban sus países. Inmensa era también la solidaridad en los medios de la cultura, de las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos y sindicales. Convergían en el apoyo a la causa democrática chilena actores que se confrontaban, muchas veces ásperamente, en sus países o en los asuntos de la agenda internacional. El exilio chileno esparcido en los cinco continentes, demostró una sorprendente capacidad de organización y movilización, impulsada fundamentalmente por los Partidos políticos, y jugó un papel fundamental en la animación de la solidaridad.

Tencha, desde el comienzo se convirtió en la voz más autorizada de este amplio movimiento. Fue admirable el profesionalismo con que asumió una tarea que era política e intelectualmente muy exigente. Se convirtió en una estudiosa de la política internacional, de sus principales actores y tendencias, así como de la evolución de la situación política y económica chilena. Para ello se rodeó de un amplio grupo de colaboradores y asesores. Se convirtieron en una leyenda sus llamadas por teléfono, realizadas normalmente antes de las 7 de la mañana y después de leída la prensa diaria, para pedir un informe, encargar alguna tarea o solicitar alguna opinión. Muchos años más tarde, iniciada ya la transición y oficiando de Senador, comprobé personalmente que la leyenda era real, y que también podía incluir algún comentario crítico sobre lo obrado o lo omitido. Estar al día en todos los temas era muy importante para quien por años tuvo acceso directo a los más importantes líderes mundiales, y había desechado cumplir un rol puramente protocolar y decorativo.

Igual de atenta fue Tencha en mantener relaciones fluidas con todos los partidos con presencia en el país y el exilio. Fue una incansable predicadora de la indispensable unidad de todas las fuerzas democráticas, aunque consciente de las diferencias que existían en su interior. En particular la afectó la severa división del Partido Socialista de 1979, pero mantuvo su línea de diálogo con todos los sectores y sus liderazgos. Ello no significó que no desarrollara opiniones propias sobre los principales debates de la izquierda en aquellos años: la política de alianzas, las formas de lucha, la relación entre democracia y socialismo y tantos otros. Pero nunca perdió de vista que jugaba un rol insustituible en la representación del conjunto de fuerzas herederas del legado de Salvador Allende, y más allá de ellas de todas las fuerzas democráticas.

Por todo ello Tencha merece pasar a la historia de Chile como una de las figuras políticas más destacadas en la lucha por la recuperación democrática.

Autorizada a regresar al país en las postrimerías de la dictadura, se sumó activamente a la campaña presidencial y parlamentaria de 1989, recorriendo todo Chile en apoyo a la elección de Aylwin y a los candidatos a parlamentarios, especialmente a los socialistas.

Recuperada la Democracia resolvió no jugar un papel político de primera línea. Prestó, eso sí, un último servicio al Socialismo, ya reunificado. Con ocasión de la visita de Fidel Castro a una cumbre Iberoamericana a Santiago, en la reunión que este sostuvo con el Partido socialista, Tencha fue la oradora principal. En su intervención, junto con agradecer la extraordinaria solidaridad de la Revolución cubana con el pueblo de Chile y la generosidad con que fueron acogidos en Cuba miles de chilenos, incluida una parte de su propia familia, destacó con fuerza que para los socialistas chilenos la indisoluble relación entre el socialismo y la democracia política era un elemento esencial de su identidad. El huésped, naturalmente, no recibió de buen talante sus dichos, pero se abstuvo de criticarlos en público. Para el socialismo chileno con su intervención, apoyada por todos sus integrantes, se sellaba su plena identidad con lo esencial del legado de Allende.

Por Jaime Gazmuri, para El Mostrador

El rol de Tencha Bussi en la recuperación de la democracia

La Fundación Salvador Allende tiene el agrado de invitarlos al conversatorio “Mapa Político de Europa y el Milagro Portugués” a cargo del Secretario Ejecutivo de Solidar Foundation, Sr. Conny Reuter.

Esta actividad  se realizará el próximo miércoles 10 de julio a las 18:30 horas, en las oficinas de la Fundación Salvador Allende ubicadas en calle República 475, 3º Piso Santiago.

Agradeceremos confirmar su participación a contacto@fundacionsalvadorallende.cl

Invitación conversatorio «Mapa político de Europa y el Milagro Portugués»

Celebraciones en distintos lugares del país y el mundo ocurrieron como siempre este 26 de junio. La FSA acompañó a la distancia varias conmemoraciones y este año su compromiso en terreno lo realizó con la comuna de San Joaquín, sitio en que la memoria de Salvador Allende es honrada año a año, por diversas organizaciones.

La emoción inundó el lugar cuando el hijo del Willy Oddó, miembro histórico de Quilapayún, entonó algunas canciones emblemáticas de la Unidad Popular que fueron parte de la Nueva Canción Chilena. Víctor Jara, Luis Advis y el mismo Sergio Ortega invocados por los presentes. Luego, el alcalde la comuna Sergio Echeverría realizó un discurso donde enfatizó la necesidad de un proyecto común, como el que existió en la Unidad Popular, que represente al progresismo en Chile.

Lea aquí algunas de las columnas, notas y opiniones con las que se celebraron al Compañero Presidente en su cumpleaños 111

https://www.elmostrador.cl/destacado/2019/06/25/allende-un-lider-excepcional-de-su-epoca/

http://www.radionuevomundo.cl/2019/06/27/a-111-anos-de-su-natalicio-homenajearon-a-salvador-allende/

https://www.publimetro.cl/cl/publimetro-tv/2019/06/26/rinden-homenaje-ex-presidente-salvador-allende-111-anos-natalicio.html
https://laprensaaustral.cl/cronica/exposicion-rememora-visita-presidencial-de-allende-a-magallanes/

Cumpleaños 111 de Salvador Allende en San Joaquín

El 3 de septiembre de 1939 desembarcaron del Winnipeg más de 2000 refugiados españoles en el puerto de Valparaíso. Con motivo del 80º aniversario de ese evento, más de 20 instituciones y agentes culturales están configurando una significativa y multidisciplinaria parrilla de actividades, que se desarrollarán entre agosto y septiembre de este año, y que acercarán la historia del Winnipeg y las repercusiones que tuvo en la sociedad chilena la llegada de los exiliados republicanos españoles, en una colaboración interinstitucional a una escala sin precedentes en nuestro país.

Al finalizar la Guerra Civil española, el ex embajador republicano español Rodrigo Soriano envió una carta al Gobierno chileno solicitando asilo en Chile a refugiados republicanos españoles que habían huido y se habían exiliado en territorio francés. Producto de esa misiva, el presidente Pedro Aguirre de Cerda y el ministro de Relaciones Exteriores, Abraham Ortega, nombraron a Pablo Neruda “Cónsul Especial para la Inmigración Republicana en Chile”, y el poeta comenzó una denodada empresa diplomática que culminaría en la llegada a Chile del Winnipeg con más de 2000 republicanos españoles(entre ellos destacados artistas e intelectuales como Roser Bru, José Balmes, Leopoldo Castedo o Víctor Pey, así como muchos otros refugiados de las más diversas profesiones y oficios).

En 2019, el Winnipeg continúa siendo un símbolo de unidad, diálogo y colaboración, por lo que instituciones como el CCESantiago (Centro Cultural de España), Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Universidad de Chile, las Fundaciones Pablo Neruda, Salvador Allende, Delia del Carril y Roser Bru; Corporación Amigos del Winnipeg, Centro Cultural Estación Mapocho, Biblioteca Nacional de Chile, Centro Cultural P. Aguirre Cerda (Calle Larga), Instituto de Chile, Academia Chilena de la Lengua, Corporación de Españoles Progresistas, Asociación Winnipeg y Exilio Valparaíso, Academia Diálogo Ciudadano, Fundación Museo del Juguete Chileno, y la Unión de Escritores e Intelectuales de Arica y Parinacota; en conjunto con la Presidencia del Senado de Chile, la Cámara de Diputados de Chile y la Dirección General para la Memoria Histórica del Ministerio de Justicia de España, con el patrocinio del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, y la I. Municipalidad de Valparaíso, entre otros agentes políticos, culturales y sociales, se han unido en una colaboración cultural y programática histórica para dar vida a diversas actividades conmemorativas que se emplazarán en múltiples puntos del territorio nacional.

“Estamos orgullosos de poder trabajar junto a tan prestigiosas instituciones y agentes culturales y artísticos, coordinando una serie de iniciativas multidisciplinares e institucionales que darán vida a exposiciones, performances recreacionales, encuentros artísticos y otras actividades que acercarán este relevante pasaje histórico a la comunidad, y que, además, se inscribe en las conmemoraciones en torno al Exilio Republicano Español, reafirmando la estrecha relación fraternal entre Chile y España en materia cultural”, indica Rebeca Guinea, consejera cultural española en Chile, y directora de CCESantiago.

El esfuerzo conjunto que se está fraguando interinstitucionalmente es único, con paralelismo directo a las acciones conjuntas de múltiples actores que hicieron posible la llegada del Winnipeg a Chile, carguero que, además de destacadas personalidades, trajo consigo a numerosas familias que se arraigaron en el territorio nacional, configurando vínculos y estableciéndose con diversas actividades que aportaron significativamente al desarrollo intelectual y económico del país.

“Cuando decimos Winnipeg decimos fraternidad. Nos emociona invocar el nombre de aquel barco porque al decirlo nombramos ese extraordinario encuentro del espíritu libertario de las y los refugiados españoles con la solidaridad comprometida de quienes estuvieron ahí para recibirles y abrir las puertas de la solidaridad del pueblo chileno. Ello pasó hace 80 años, y hoy ese recuerdo tiene el mejor lugar en nuestra memoria: donde se guardan las causas justas de la humanidad”, comenta Francisco Estévez, director del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.

“Estamos muy contentos de poder contribuir con este programa que reúne instituciones de todo el país. Creemos que el Winnipeg simboliza una mirada humanitaria muy acorde con lo que somos como institución. En esta conmemoración nos sentimos convocados con el tratamiento de temas como cultura y migración, focos que estamos trabajando y nos preocupan”, dice Claudia Labbé directora de la Fundación Salvador Allende.

El programa conmemorativo conjunto se llevará a cabo durante los meses de agosto y septiembre, con más de 30 actividades gratuitas abiertas al público y reconocimientos institucionales, entre los que destacan: muestras artísticas, conferencias académicas, presentaciones literarias y teatrales, y una masiva recreación histórica del desembarco a cargo de la curadora Inés Ortega-Márquez, en la que la ciudadanía podrá experimentar de primera mano el arribo y descenso desde el buque, inscribiéndose para participar como pasajeros en www.ccesantiago.cl

En paralelo con las diversas y múltiples conmemoraciones, esta enorme colectividad cultural realizará un minucioso levantamiento y reescritura de los anales históricos que puedan surgir de la colaboración interinstitucional, con énfasis en una aproximación multidisciplinar a nuevas facetas y aspectos del navío aún no visibilizados, como pasajeros menos conocidos o documentos recuperados durante el periodo de trabajo conjunto, como ya ha sido el caso, gracias a la colaboración del Servicio de Registro Civil e Identificación de Valparaíso a través de la localización de nuevos documentos que hablan de nuestro pasado colectivo.

“El Winnipeg y sus pasajeros aún tienen muchas historias que contar. Los descendientes de los refugiados, así como todos los involucrados con su llegada al país, han consolidado lazos de diversa índole en el territorio, dando origen a muchas familias chileno-españolas. Además de los relatos conocidos, son esas historias las que queremos rescatar durante este importante aniversario”, explica Jaime Ferrer Mir, presidente de la Corporación Amigos del Winnipeg.

Para informarse sobre esta nutrida colaboración cultural, así como de todas las actividades gratuitas y abiertas al público, las instituciones participantes acuñaron una identidad colectiva y realizarán diversas campañas digitales e informativas con el hashtag #Winnipeg80, además de las pertinentes gestiones informativas en diversos medios de comunicación. El detalle del programa de eventos en torno a este aniversario se lanzará durante el mes julio. Sin embargo, el llamado a la población es a participar desde este mismo momento aportando documentación y relatos a las instituciones involucradas, para reescribir conjuntamente la historia que da vida a esta emotiva conmemoración, con desarrollo previsto en Arica, Valparaíso y Santiago, en analogía con la ruta que recorrieron los exiliados del Winnipeg a su llegada al país.

80 aniversario del Winnipeg reúne a importantes instituciones culturales de todo Chile

Al cumplirse 10 años de su fallecimiento, recordamos a Hortensia Bussi, Tencha, en sus rol de luchadora en la defensa de los derechos humanos y por su clave participación en el retorno a la democracia de Chile.

Hortensia Bussi, su vida en imágenes

Una entrevista contundente e imborrable. En ella, el periodista Otto Boye, de revista Análisis, conversa con quién fuera la Primera Dama de la Unidad Popular y que años más tarde se transformaría en un referente de la resistencia y la recuperación de la Democracia en Chile, Hortensia Bussi.

La nota, en su origen, tiene como contexto los 10 años del Golpe Militar y los invitamos a revisarla en el siguiente link.

Conversando con Tencha